HOLA AMIGOS


Bienvenidos a mi blog. Este será un sitio dedicado a la raza que me apasiona, el cocker spaniel ingles, y en general a todos los perros, con raza o sin ella. Aquí iré colgando temas relacionados con ellos, con los cocker y todo aquello que me parezca interesante, sobre veterinaria, etología etc...

Encontrarás que algunos artículos sobre el cocker son un poco técnicos, pero la mayoría son para todos los públicos. ¡No te desanimes !


Agradecimiento:

Me gustaría agradecer a todas las personas que nos han ayudado, explicado y aguantado tantas y tantas cosas, y que han hecho que nuestra afición persista.

En especial a Pablo Termes, que nos abrió su casa de par en par y nos regaló jugosas tardes en su porche contando innumerables “batallitas de perros”. Suyas fueron nuestras dos primeras perras y suya es buena parte de culpa de nuestra afición. A Antonio Plaza y Alicia, también por su hospitalidad, su cercanía, y su inestimable ayuda cada vez que la hemos necesitado. También por dejarnos usar sus sementales, casi nada. Y a todos los criadores y propietarios que en algún momento, o en muchos, han respondido a nuestras dudas con amabilidad.

Y, por supuesto, a Rambo, Cibeles y Maripepa, a Chulapa y Chulapita, y a Trufa, como no, y a todos los perros con pedigrí o sin el, con raza o sin ella por ser tan geniales.

Muchas gracias


Te estaré muy agradecido si después me dejas tus impresiones en forma de comentario.

Espero que te guste y que vuelvas pronto.




martes, 12 de enero de 2016

EL PERRO NO MUERDE DE UN DÍA PARA OTRO



El perro alfa no nace, se hace día a día...
Una causa de consulta frecuente en Etología Clínica (Medicina comportamental) es que el perro de la familia muerda a uno de sus integrantes. Además, diarieros, carteros, personal del servicio doméstico, plomeros, entre otros, pueden ser también perseguidos, acorralados o lesionados por él.
Los animales con agresividad son de peso y tamaño diferente, mestizos o de diferentes razas desde el Chihuahua hasta el Gran Danés, por nombrar extremos fácilmente identificables, y sus víctimas generalmente son niños, mujeres o ancianos. Obviamente, la seriedad de las lesiones es proporcional a las características propias del perro (tamaño, potencia de mordida), y de la persona (edad, contextura física) involucrados en el conflicto; ahí yace el verdadero peligro.



El perro es traído por sus propietarios al consultorio porque “de pronto” comenzó a morder. Pocos son quienes que acuden cuando el animal manifiesta signos de dominancia. Y muchos menos aún, lamentablemente, los que lo hacen cuando es cachorro para prevenir que desarrolle en el futuro agresividad hacia personas o animales. Esto último sería lo correcto.

Aunque a veces sorprendan sus reacciones a quienes desconocen la forma de comunicarse de la especie, el perro, salvo pocas excepciones, nunca comienza a morder de un día para otro.

Por el contrario, el individuo emite muchas señales previas que indican que finalmente lo hará si las condiciones de manejo continúan no siendo adecuadas para él. Con el tiempo, el comportamiento agresivo progresa y estas señales suelen pasar desapercibidas hasta finalmente desaparecer, demostrando el desarrollo e instalación de una enfermedad de conducta grave y potencialmente peligrosa por sus consecuencias. Por lo tanto es imprescindible prestar atención a cambios en la conducta del perro para evitar mordeduras en el futuro.



El cachorro no debe gruñir, mostrar los dientes o morder, en el hogar o en la vía pública, a personas y animales . Tampoco lesionar con sus dientes las manos, brazos o piernas durante el juego a los 3 meses de edad. Es importante no minimizar el riesgo que implican estos signos de agresión por su corta edad, y consultar lo antes posible para corregirlos, jamás se debe actuar mediante golpes ya que la violencia solo engendrará miedo y más violencia.

Algunas otras actitudes que alertan e indican la necesidad de tomar conciencia y consultar al veterinario especializado en medicina comportamental son las siguientes: que el cachorro gruña o muerda durantes sus visitas al veterinario clínico; lastime o produzca dolor al morder durante el juego; gruña o muestre los dientes aún sin morder en diferentes ocasiones.



También si el juvenil o adulto embiste, golpea o rasca puertas o ventanas cerradas cuando se lo aísla del grupo social; si se aferra a brazos o piernas de las visitas, o del propietario cuando este no le presta atención, lo reprende o no cumple sus demandas. Si orina levantando la pata en lugares no permitidos de la casa (muebles, paredes...), o sobre la ropa o diferentes elementos de la familia.

Si exige con ladridos alimento, agua, su sillón preferido o salir a pasear; o mira amenazante, eleva los pelos del dorso, o impide el paso al propietario. También si muerde o pellizca las mangas, pantalones, zapatillas, aunque sea suavemente, cuando él se retira del lugar o no hace lo que desea.

Así mismo, si gruñe o levanta los labios al ser acariciado o abrazado, cuando se lo mira a los ojos o frente al reto; cuando alguien se aproxima o toca su manta, juguetes, comida, pasa sobre él, o se le acerca cuando descansa.



Si no permite que nadie se acerque al dueño, o a los niños de la familia; ladra de manera agresiva o gruñe a perros o personas (niños o adultos) en la vía pública o desde el vehículo, y a las visitas adultas o niños; entre tantas otras.

El perro pertenece a una especie que vive en grupos bien organizados y utiliza la conducta agresiva para alcanzar y defender lo que necesita para su subsistencia y reproducción. Por lo tanto el comportamiento que manifiesta el animal, en ocasiones puede ser considerado normal para la especie, aunque siempre es inaceptable cuando es parte de una familia, y en otras ser un signo de enfermedad comportamental. 



Es frecuente escuchar que el perro muerde o tiene comportamiento agresivo porque es alfa. Sin duda, hay individuos con mayor temperamento que otros. La realidad es que el alfa no nace, se hace día a día en función de los privilegios que el propietario le otorga.

Entonces, si el perro manifiesta signos como los citados, o señales claras de agresividad hacia las personas, congéneres u otros animales es necesario consultar con el médico veterinario especialista, quien podrá diagnosticar la presencia o no de enfermedad comportamental, el tipo de agresión que manifiesta el animal, e indicar el tratamiento más adecuado, independientemente de su edad y raza, para corregir su conducta.



Es importante recordar que la conducta agresiva puede prevenirse mediante la comunicación correcta y condiciones de manejo acordes a las características propias del individuo, evitando siempre malos tratos, ya que estos dificultan el aprendizaje y predisponen a la aparición de miedo, ansiedad y más agresividad.

Agradecemos por la publicación de este articulo a:

Silvia I. N. Vai - M. V. U. B. A.
Especialista en Etología Caninos y Felinos CPMV
Integrante de Unidad de Etología Clínica,  Hospital Escuela F. C. V., U. B. A.

Texto extraído de Mascotas Foyel

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