HOLA AMIGOS


Bienvenidos a mi blog. Este será un sitio dedicado a la raza que me apasiona, el cocker spaniel ingles, y en general a todos los perros, con raza o sin ella. Aquí iré colgando temas relacionados con ellos, con los cocker y todo aquello que me parezca interesante, sobre veterinaria, etología etc...

Encontrarás que algunos artículos sobre el cocker son un poco técnicos, pero la mayoría son para todos los públicos. ¡No te desanimes !


Agradecimiento:

Me gustaría agradecer a todas las personas que nos han ayudado, explicado y aguantado tantas y tantas cosas, y que han hecho que nuestra afición persista.

En especial a Pablo Termes, que nos abrió su casa de par en par y nos regaló jugosas tardes en su porche contando innumerables “batallitas de perros”. Suyas fueron nuestras dos primeras perras y suya es buena parte de culpa de nuestra afición. A Antonio Plaza y Alicia, también por su hospitalidad, su cercanía, y su inestimable ayuda cada vez que la hemos necesitado. También por dejarnos usar sus sementales, casi nada. Y a todos los criadores y propietarios que en algún momento, o en muchos, han respondido a nuestras dudas con amabilidad.

Y, por supuesto, a Rambo, Cibeles y Maripepa, a Chulapa y Chulapita, y a Trufa, como no, y a todos los perros con pedigrí o sin el, con raza o sin ella por ser tan geniales.

Muchas gracias


Te estaré muy agradecido si después me dejas tus impresiones en forma de comentario.

Espero que te guste y que vuelvas pronto.




miércoles, 8 de junio de 2016

LA LEYENDA DEL PERRO NEGRO DE EL ESCORIAL



Son innumerables las leyendas en torno al Monasterio de San Lorenzo de El Escorial, pero entre todas ellas hay una que sin duda produce un escalofrío: la del perro negro que por las noches merodeaba por la boca del infierno.


El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial de Madrid es uno de esos lugares rodeado por el misterio y la leyenda ya desde antes de su construcción. Cuenta la Historia que Felipe II, el rey que lo concibió y mandó construir, reunió a un pequeño grupo de expertos -hombres sabios, filósofos y canteros- para que le aconsejasen sobre el lugar dónde habría de levantarse su grandioso edificio. El lugar elegido, cercano a una antigua mina de hierro, ya contaba entonces con su propia leyenda: se decía entre las gentes del pueblo que sus galerías llegaban hasta la misma puerta del infierno.

La primera piedra del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial se colocó el 23 de abril de 1563 y ya casi desde el mismo comienzo de la construcción se empezó a hablar entre los obreros y las gentes del pueblo de un enorme perro negro que deambulaba por la zona cuando caía la noche. Al parecer sus espeluznantes aullidos se escuchaban en todo el contorno y atemorizaban a todos aquellos que trabajaban en la obra. 

 
Un perro negro infernal en el Monasterio de San Lorenzo

Fue finalmente en 1577, año en que toda una suerte de desgracias retrasaron enormemente las obras, cuando los monjes franciscanos tuvieron que actuar. Todo ocurrió en la noche del 21 de junio, mientras los frailes rezaban maitines. El aullido del perro negro era tan fuerte que tuvieron que interrumpir los rezos. El padre Villacastín y otros tres monjes salieron a buscarlo y consiguieron atraparlo, resolviendo el misterio, pues al parecer se traba de un perro que se le había perdido al marqués de las Navas. Sin embargo, el perro negro fue ajusticiado, para acallar los rumores, quizá, pues durante meses permaneció colgado de uno de los arcos del claustro grande, donde todo el mundo podía verlo. 

 
El regreso 
La leyenda cuenta que el perro negro regresó para atormentar a Felipe II hasta en su mismo lecho de muerte. No sabemos si es cierto, pero mirad lo que Ricardo Sepúlveda contaba en sus crónicas en 1888:?“(…) hay quien afirma haber visto al perro negro husmeando por los contornos del Monasterio en épocas señaladas de la vida del Monarca (…) y en el fallecimiento del mismo rey, añadiendo alguno de nuestros contemporáneos que también se le ha visto cuando llegó al Panteón de los Reyes el cadáver de Fernando VII.



Publicado en Brujuleando la Sierra


 

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