HOLA AMIGOS


Bienvenidos a mi blog. Este será un sitio dedicado a la raza que me apasiona, el cocker spaniel ingles, y en general a todos los perros, con raza o sin ella. Aquí iré colgando temas relacionados con ellos, con los cocker y todo aquello que me parezca interesante, sobre veterinaria, etología etc...

Encontrarás que algunos artículos sobre el cocker son un poco técnicos, pero la mayoría son para todos los públicos. ¡No te desanimes !


Agradecimiento:

Me gustaría agradecer a todas las personas que nos han ayudado, explicado y aguantado tantas y tantas cosas, y que han hecho que nuestra afición persista.

En especial a Pablo Termes, que nos abrió su casa de par en par y nos regaló jugosas tardes en su porche contando innumerables “batallitas de perros”. Suyas fueron nuestras dos primeras perras y suya es buena parte de culpa de nuestra afición. A Antonio Plaza y Alicia, también por su hospitalidad, su cercanía, y su inestimable ayuda cada vez que la hemos necesitado. También por dejarnos usar sus sementales, casi nada. Y a todos los criadores y propietarios que en algún momento, o en muchos, han respondido a nuestras dudas con amabilidad.

Y, por supuesto, a Rambo, Cibeles y Maripepa, a Chulapa y Chulapita, y a Trufa, como no, y a todos los perros con pedigrí o sin el, con raza o sin ella por ser tan geniales.

Muchas gracias


Te estaré muy agradecido si después me dejas tus impresiones en forma de comentario.

Espero que te guste y que vuelvas pronto.




martes, 3 de enero de 2017

EL LOBO SOLITARIO


  Lon Chaney, en 'El hombre lobo', de 1941. 

Los atentados y asesinatos políticos se ha multiplicado en este verano, afectando desde Estados Unidos a Alemania, y cobrándose las vidas de familias, diputadas, policías, inmigrantes y ciudadanos. A pesar de la disparidad entre víctimas, lugares, métodos y causas, hay una figura que parece omnipresente: el ‘lobo solitario’, que se emplea para describir a un individuo que ataca solo, sin ninguna afiliación o conexión clara con un grupo terrorista. La primera mención del “lobo solitario” como criminal se encuentra en un diario lingüístico estadounidense de 1924, donde se le define como “un bandido o intruso” que actúa sin banda.


No obstante, la figura del lobo como amenaza en el imaginario occidental se remonta milenios. Desde que somos pequeños crecemos con la idea del “Gran Lobo Malvado” que ataca a los Tres Cerditos, o el Lobo Feroz que se come a la abuela de Caperucita Roja, que por cierto, fue el cuento con el que debutó Walt Disney seis años antes de crear a Mickey.


En el cine, la licantropía fue desde sus inicios un filón. Los estudios Universal, famosos por sus películas de terror de bajo presupuesto, estrenaron su primera película sobre hombres lobos en 1913. En concreto, sobre una nativa americana que se convertía en lobo para aterrorizar a los colonos. La película se quemó en un incendio, pero los estudios convirtieron al licántropo en uno de sus personajes predilectos: hasta en siete películas incluyeron a un hombre lobo. Cuando Universal intentó capitalizar su archivo con una serie de remakes, (la trilogía de La Momia y Van Helsing) Benicio del Toro y Anthony Hopkins protagonizaron El Hombre Lobo (2010). Se prevé un nuevo remake para el 2018.


Esta demonización del lobo se remonta al Nuevo Testamento, en el que ya se usa como amenaza al ‘rebaño cristiano’: el lobo se convierte en la antítesis del buen cristiano, en diablo y bestia. Durante la Edad Media se extiende y consolida esta imagen hasta el punto de que en las leyes de Inglaterra durante el siglo XI a los criminales se les llama verevulf: hombre lobo. Durante esta época la figura del lobo adquiere un matiz social y pasa a encarnar a aquellos que se desvían de la doctrina con un comportamiento ‘antisocial’.
La figura del lobo ya no es solo una bestia diabólica, sino que al situarse en el interior de las personas pasa a simbolizar todos nuestros instintos violentos. Cuando los colonos protestantes desembarcaron en Estados Unidos en el siglo XVII, emprendieron dos exterminios paralelos: uno contra los indígenas y otro contra los lobos. En la imaginación colonial, tanto los indios como los lobos representaban amenazas al progreso anglosajón, simbolizaban el salvajismo pagano frente a la civilización protestante.


Principalmente competían por recursos finitos como podían ser la tierra o la caza, pero la matanza se justificó con la semilla del posterior Destino Manifiesto, en el que toda persona o animal incompatible con el ideal anglosajón perdía el derecho a existir.
No es casualidad que en el siglo XIX, un jefe kiowa adoptase el nombre de Lobo Solitario para luchar contra el ejército de EE UU. Cuando murió, su sucesor adoptó el mismo nombre y retomó la guerra. Ambos exterminios fueron tremendamente exitosos, hasta el punto de que la población de lobos fue prácticamente erradicada en Estados Unidos en los años 60 del siglo pasado.


Cuando se usa la expresión “lobo solitario” para definir en muchas ocasiones a terroristas islámicos no se está describiendo solamente su modus operandi. Se le está enmarcando en una tradición milenaria en la que el lobo solitario no es solo una amenaza, sino que representa una desviación de aquello que concebimos como normal; representa una bestia que vive entre nosotros, como el hombre lobo.


Publicado en El Periódico












No hay comentarios:

Publicar un comentario