sábado, 5 de septiembre de 2026

PERROS EN EL CINE MUDO


Leyendas del cine mudo como Charles Chaplin, Harold Lloyd, Buster Keaton o Stan y Oli (Stan Laurel y Oli Hardy) que con sus divertidas y elocuentes historias han hecho reír a generación tras generación tienen un nexo común: todos fueron cómicos que amaban a los perros y además hicieron a éstos partícipes de muchas de sus películas adjudicándoles papeles protagonista.
El cine mudo alcanzó su mayor plenitud a finales de 1920. Durante esos años la calidad estética de las películas superaron todas las expectativas de directores y productos. Actores cómicos como Charles Chaplin, Harold Lloyd, Buster Keaton o el entrañable dúo Stan y Oli protagonizaron las mejores y más divertidas historias jamás contadas.



Las primeras comedias mudas se caracterizaban por sus divertidas persecuciones policiales y perrunas, golpes e insólitas caídas, que sorprendían a los propios personajes y con ellos algún que otro amigo peludo. El cine cómico mudo estaba repleto de secuencias de “mamporrazos”, lanzamientos de tartas, zancadillas, choque de automóviles y ciento de situaciones ridículas y divertidas.
En la segunda mitad del siglo XIX con el invento de la fotografía y posteriormente las aportaciones de Edison y los hermanos Lumiere nace el Séptimo Arte. El comienzo de historias relatadas en imágenes en movimiento, que iban acompañadas con música en directo y subtítulos que ayudaban al espectador a comprender mejor el lenguaje visual de entonces.


Todos estos actores protagonistas de alguna u otra manera sintieron un vínculo especial con el perro, prueba de ello son el material fotográfico que se puede encontrar y por su puesto su legado fílmico. Ya fuera a través de sus películas o en su vida personal y familiar, el perro fue uno de sus nexos en común.