Este último protagonizó una extraña historia junto al poeta cuando se trasladó a estudiar a la Universidad de Cambridge. En dicha universidad no estaban permitidos los animales domésticos. Lord Byron consideró que, por lo tanto, no podía llevarse con él a un perro. Pero decidió introducir un oso, ya que éste no podía ser considerado precisamente un animal doméstico.
Aunque convivió con los más raros animales, con los que tuvo siempre más afinidad fue con los gatos. Byron compartió su vida con cinco gatos con los que viajaba a todas partes. Intentaba no separarse nunca de ellos, así que mucha gente los conoció. Sin embargo, a pesar de ser tan famosos, los nombres de estos gatos nos resultan desconocidos. Bueno, no el de todos, ya que las historias de dos de esos felinos han llegado hasta nuestros tiempos, y con ellas, sus nombres.
Uno de los gatos a los que más amó Byron fue Beppo. Para demostrarlo, el poeta escribió un poema al que tituló con el nombre de su gato. Mucho tiempo después, Jorge Luis Borges cambiaría el nombre de su querido Peppo por el de Beppo, en honor al histórico felino.



