En la negrura del océano, entre los 15 y 30 metros de profundidad, flota una criatura que parece sacada de una película de ciencia ficción. No obstante, es real: se trata de la larva del Wunderpus, un pulpo diminuto y casi transparente que mide apenas unos milímetros.
Su cuerpo gelatinoso permite observar órganos internos en pleno funcionamiento, como si el mar se convirtiera en un laboratorio natural. Estas larvas forman parte del llamado blackwater diving, una técnica que explora la vida que emerge de las profundidades durante la noche. Fotografiar estos seres exige precisión, paciencia y un ojo experto. Y es que, en ese universo oscuro y silencioso, el océano revela su faceta más extraña —y fascinante—.
