sábado, 28 de febrero de 2026

CRIANZA Y SELECCIÓN NO SON LO MISMO


La crianza y la selección no son lo mismo.
Son dos prácticas profundamente diferentes, arraigadas en supuestos opuestos.
La crianza puede fácilmente convertirse en producción.
La selección, en cambio, implica responsabilidad cultural, histórica y funcional: conocer una raza, comprender su significado y respetar el equilibrio entre forma, función y carácter.
Cuando la demanda impulsa las decisiones, la atención inevitablemente se debilita.
La salud pasa a un segundo plano, la genealogía a un detalle marginal, el temperamento a una idea de último momento. Los hipertipos reemplazan al tipo verdadero, hasta que la idea misma de "raza" comienza a perder su significado.


La selección requiere dar un paso atrás, no avanzar.
Significa preguntarse no qué debe cambiarse, sino qué nunca debe alterarse.
Significa resistirse a las modas y salvaguardar la coherencia.
Como en una receta, reemplazar un ingrediente clave puede resultar en algo agradable, pero ya no será lo que dice ser. Lo mismo ocurre cuando se olvidan los orígenes, la función y el propósito de una raza.
El equilibrio perfecto nace de esta reflexión: de la necesidad de restaurar la selección a su función original, preservar en lugar de exagerar, comprender en lugar de forzar.
Porque el verdadero progreso a menudo no reside en añadir más, sino en evitar daños irreversibles.