miércoles, 18 de febrero de 2026

PERROS CLÁSICOS O PERROS MODERNOS

Por hipertípico, con independencia del significado literal, la mayor parte de aficionados nos referimos a una exagerada interpretación de los rasgos que definen la tipicidad de una raza: si en el pastor alemán originario se definía como típica y funcionalmente apta para un galopador, una espalda descendente con una grupa ligeramente inclinada, una interpretación exageradamente extrema de dicho rasgo ha ido inclinando y descendiendo las grupas a un grado tal que se aleja de las premisas biomecánicas originales y multiplica exponencialmente las probabilidades de problemas de salud.


Lo mismo ocurre con el gigantismo; en la mayoría de los perros chatos; etc. Es como una necesidad imperiosa del criador, juez, o simple aficionado a ver reflejado aquellos rasgo diferenciales que tipifican a una raza de manera más acusados en su siguiente generación aún incluso pasándose de los parámetros acotados por el estándar, hasta tal punto que al cabo de ciertas generaciones , los individuos típicos y correctos parecerían atípicos e incorrectos-e incluso tachados de cruzados- en comparación a esos otros individuos de su misma raza que manifiestan unos rasgos exageradamente marcados hasta incluso estar fuera del estándar. Sin embargo frente a esto no parece haber una concienciación ni soluciones honestas, porque ser exageradamente diferente se cotiza; te diferencia y en general se promueve por algunos de los criadores más activos y mediáticos bajo la complacencia o connivencia del propio sistema (jueces, criadores, clubes...). 


Las soluciones no son tan rentables como mirar a otro lado o integrarnos en un sistema de selección casi sin "techo" ; entre otras cosas porque de no ser así, los éxitos comenzarían a recaer en "modelos obsoletos" o mal llamados "atípicos" por quienes lideran la carrera del hipertipismo.... las soluciones por tanto son complejas dado que la cuestión ética entra en conflicto a menudo con la rentabilidad y/o la demanda.... muchos de Ustedes cuando ven a un genuino mastín de trabajo, el de toda la vida, grande pero ligero, al menos lo suficiente como para aguantar duras trashumancias, lo tacharían de cruzado si se compara con el mastín de 90 kilos pellejoso e incapaz de mover sus kilos con solvencia para el desarrollo óptimo de sus funciones ancestrales (proteger del lobo etc..). 


El chihuahueño no escapa de esta dinámica y en esa carrera y afán por diferenciarnos como escultores caprichosos que moldeamos a nuestro antojo, cometemos excesos. Algunos incluso tomando atajos que a veces chirrían en modo de belfos gordos y redondeados, a veces incluso con pliegues y arrugas sobre hocicos anchos y cuadrados, en ocasiones con orejas gordas y redondeadas y que delatan mestizaje o contaminación genética en ocasiones. Esto conlleva un distanciamiento gradual de los patrones originarios que van quedándose en la cuneta evolutiva, llegando a creer algunos que los hipertípicos son los buenos y los que respetan el estándar están faltos de tipicidad.... 


¿Es positiva o negativa esta evolución que algunas voces tachan de involución ? según se interprete, por involución quizá debíamos entender una vuelta atrás a los orígenes y no tanto esa carrera sin frenos a los extremos....en cualquier caso, el debate quizá debería ir enfocado a como llamar a esos "subproductos" consecuencia de un distanciamiento exagerado....¿con la misma o distinta nomenclatura de un estándar que ya no se corresponde con lo que son? ¿los cambiamos de nombre respetando a los clásicos originarios o colgamos el San Benito de atípico al que si encaja en el estándar? ¿seguimos modificando estándares para adecuarlos a los nuevos conceptos de tipismo? ¿hasta cuándo? ¿establecemos límites o líneas rojas y jueces formados para aplicar los estándares sin contemplaciones ni concesiones al exceso?.....
Son muchos interrogantes y posiblemente varias las soluciones.




Escrito por  Javier Parra Gordillo