Los perros de raza pura se están convirtiendo en caricaturas caninas, "recortes de cartón", por así decirlo, y el público en general se inclina por perros de conformación menos extremas.
¿Cuántos jueces se plantean para qué se crían las razas?
La división entre perros de exhibición y el perro que se ajusta al estándar de la raza es cada vez más pronunciada. El objetivo no debería ser crear el perro de exhibición más espectacular, sino el mejor perro de su raza.
Las razas extremas han existido durante muchos años, siendo las más notables el Cocker Spaniel Inglés y el Cocker Spaniel Americano. Puede que a algunos les sorprenda saber que estas dos razas alguna vez fueron una sola. En 1946, el Cocker Spaniel Americano fue reconocido por el AKC.
¿Acaso hoy en día las puntuaciones y la publicidad deciden el futuro de los perros de raza pura? Aquí parece ser donde los ejemplares más extremos obtienen más victorias. En mi opinión, no debería haber mayor importancia para los jueces que el ejemplar más cercano a su estándar.
A menudo escuchamos a los expositores hablar sobre el perro de especialidad frente a un perro de todas las razas. ¿Por qué no elegir al mejor perro en general? La evaluación no se basa en un paso lateral llamativo, orejas perfectas o un pelaje abundante y suelto; el ganador debería ser el mejor perro… y punto. El mejor perro es un perro sano, con buen temperamento y la capacidad de transmitir esas cualidades, junto con una crianza impecable. Este es el tipo de perro de raza pura que deberíamos idolatrar, no los extremos. Los caprichos de la naturaleza que son inestables e incapaces de ser compañeros o de hacer lo que los antepasados de la raza desearon para ellos, es decir la pérdida de la funcionalidad.


