No ven las noches sin dormir junto a un cachorro marchito... La angustia cuando una crianza fracasa después de meses de planificación... El dolor de perder a un perro que llevaba tu sueño en la sangre.
Criar no es fama. Es fe, sacrificio y cicatrices. Es entregar tu corazón a vidas que no pueden hablar, pero que te entienden más allá de las palabras. Todo criador de verdad conoce ese dolor, ese que se esconde tras una sonrisa orgullosa. Porque solo los criadores saben lo que significa llorar sobre una caja de parto y aun así resurgir.
Así que cuando veas un criadero fuerte... Recuerda, se construyó con amor, pérdida, disciplina y lágrimas. Detrás de cada gran perro… Hay un criador que donó parte de su corazón.


