Lin Yue recuerda haberse sentido aterrorizado cuando un perro gigantesco saltó hacia su garganta con un "rugido".
Su horror se transformó en curiosidad cuando el mastín tibetano detuvo su ataque a una orden de su guía.
«Nunca había visto un perro tan hermoso y feroz. De hecho nunca había oído hablar de ellos. Su aspecto y conducta me fascinaron, así que hice algunas fotografías y las estudié durante horas esa misma noche.»
Su meta, tras graduarse era convertirse en un retratista. «Hubiera terminado siento un retratista mediocre, si no hubiera visitado Aba.» - dice. Lin quedó cautivado por las coloridas culturas étnicas y decidió permanecer con ellos buscando inspiración. Su encuentro con el mastín tuvo lugar en su primera noche en Aba, y le condujo a dedicar su vida a representar a esos "perros como leones."
Si te ha gustado AQUÍ puedes ver la 1ª parte

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