Las soluciones no son tan rentables como mirar a otro lado o integrarnos en un sistema de selección casi sin "techo" ; entre otras cosas porque de no ser así, los éxitos comenzarían a recaer en "modelos obsoletos" o mal llamados "atípicos" por quienes lideran la carrera del hipertipismo.... las soluciones por tanto son complejas dado que la cuestión ética entra en conflicto a menudo con la rentabilidad y/o la demanda.... muchos de Ustedes cuando ven a un genuino mastín de trabajo, el de toda la vida, grande pero ligero, al menos lo suficiente como para aguantar duras trashumancias, lo tacharían de cruzado si se compara con el mastín de 90 kilos pellejoso e incapaz de mover sus kilos con solvencia para el desarrollo óptimo de sus funciones ancestrales (proteger del lobo etc..).
El chihuahueño no escapa de esta dinámica y en esa carrera y afán por diferenciarnos como escultores caprichosos que moldeamos a nuestro antojo, cometemos excesos. Algunos incluso tomando atajos que a veces chirrían en modo de belfos gordos y redondeados, a veces incluso con pliegues y arrugas sobre hocicos anchos y cuadrados, en ocasiones con orejas gordas y redondeadas y que delatan mestizaje o contaminación genética en ocasiones. Esto conlleva un distanciamiento gradual de los patrones originarios que van quedándose en la cuneta evolutiva, llegando a creer algunos que los hipertípicos son los buenos y los que respetan el estándar están faltos de tipicidad....
¿Es positiva o negativa esta evolución que algunas voces tachan de involución ? según se interprete, por involución quizá debíamos entender una vuelta atrás a los orígenes y no tanto esa carrera sin frenos a los extremos....en cualquier caso, el debate quizá debería ir enfocado a como llamar a esos "subproductos" consecuencia de un distanciamiento exagerado....¿con la misma o distinta nomenclatura de un estándar que ya no se corresponde con lo que son? ¿los cambiamos de nombre respetando a los clásicos originarios o colgamos el San Benito de atípico al que si encaja en el estándar? ¿seguimos modificando estándares para adecuarlos a los nuevos conceptos de tipismo? ¿hasta cuándo? ¿establecemos límites o líneas rojas y jueces formados para aplicar los estándares sin contemplaciones ni concesiones al exceso?.....
Son muchos interrogantes y posiblemente varias las soluciones.
Escrito por Javier Parra Gordillo





