Los carteles de exposiciones caninas en los siglos XIX y XX constituyen un interesante reflejo de la evolución artística, social y cultural de su tiempo. Surgidos junto con las primeras exposiciones caninas organizadas —la primera de ellas celebrada en 1859 en Newcastle, Inglaterra— estos carteles no solo anunciaban el evento, sino que también exaltaban la cría selectiva y el prestigio asociado a determinadas razas.
En el siglo XIX, los diseños estaban influenciados por la estética victoriana: composiciones detalladas, tipografías ornamentadas y representaciones realistas de perros, muchas veces acompañados de escudos, medallas y elementos heráldicos que reforzaban la idea de distinción y nobleza. Con la llegada del siglo XX, los carteles comenzaron a reflejar las corrientes artísticas del momento, como el modernismo y posteriormente el art déco, incorporando líneas más estilizadas, colores planos y composiciones más dinámicas.
Más allá de su función publicitaria, estos carteles constituyen hoy valiosos documentos históricos que muestran cómo las exposiciones caninas se consolidaron como eventos sociales de relevancia, vinculados tanto al ocio como al desarrollo de estándares de raza y asociaciones cinológicas internacionales.










