HOLA AMIGOS


Bienvenidos a mi blog. Este será un sitio dedicado a la raza que me apasiona, el cocker spaniel ingles, y en general a todos los perros, con raza o sin ella. Aquí iré colgando temas relacionados con ellos, con los cocker y todo aquello que me parezca interesante, sobre veterinaria, etología etc...

Encontrarás que algunos artículos sobre el cocker son un poco técnicos, pero la mayoría son para todos los públicos. ¡No te desanimes !



Agradecimiento:

Me gustaría agradecer a todas las personas que nos han ayudado, explicado y aguantado tantas y tantas cosas, y que han hecho que nuestra afición persista.

En especial a Pablo Termes, que nos abrió su casa de par en par y nos regaló jugosas tardes en su porche contando innumerables “batallitas de perros”. Suyas fueron nuestras dos primeras perras y suya es buena parte de culpa de nuestra afición. A Antonio Plaza y Alicia, también por su hospitalidad, su cercanía, y su inestimable ayuda cada vez que la hemos necesitado. También por dejarnos usar sus sementales, casi nada. Y a todos los criadores y propietarios que en algún momento, o en muchos, han respondido a nuestras dudas con amabilidad.

Y, por supuesto, a Rambo, Cibeles y Maripepa, a Chulapa y Chulapita, y a Trufa, como no, y a todos los perros con pedigrí o sin el, con raza o sin ella por ser tan geniales.

Muchas gracias


Te estaré muy agradecido si después me dejas tus impresiones en forma de comentario.

Espero que te guste y que vuelvas pronto.



PARA LA REALIZACIÓN DE ESTE BLOG NINGÚN ANIMAL FUE MALTRATADO




viernes, 13 de marzo de 2026

EL OTRO CRUFTS. LAS IMÁGENES TRAS EL RING

Detrás de los focos de Crufts, el mayor evento canino del mundo, existe un universo que rara vez aparece en las cámaras. El público suele ver el momento perfecto: el perro que entra al ring con el pelo impecable, el handler caminando con elegancia y el juez observando cada detalle. Pero ese instante dura apenas unos minutos. Lo que ocurre antes —y alrededor— cuenta una historia muy distinta.
Entre bastidores, los pasillos están llenos de mesas de grooming, secadores funcionando sin parar y peluqueros concentrados en cada mechón de pelo. Algunos perros llevan horas preparándose: cepillados minuciosos, retoques finales y sprays para que el pelaje luzca perfecto bajo las luces. Es un trabajo casi artesanal, donde cada raza tiene sus propios secretos.


También están los nervios. Los handlers revisan una y otra vez las correas, repasan mentalmente el recorrido y miran el reloj esperando su turno. Hay tensión, pero también compañerismo: competidores que se ayudan con un último cepillado o que intercambian palabras de ánimo.
Y entre tanta actividad, aparece algo inesperado: momentos de calma… incluso de aburrimiento. Perros dormitando sobre mantas, dueños sentados en sillas plegables mirando el móvil, largas horas de espera entre una categoría y otra. Porque en Crufts, como en cualquier gran competición, la mayor parte del tiempo no se pasa en el ring, sino esperando el momento de entrar.


Ese contraste —entre el brillo del espectáculo y la realidad cotidiana que lo rodea— forma parte del encanto del evento. Es ahí, en esos pequeños instantes lejos del foco, donde realmente se vive el otro Crufts.