HOLA AMIGOS


Bienvenidos a mi blog. Este será un sitio dedicado a la raza que me apasiona, el cocker spaniel ingles, y en general a todos los perros, con raza o sin ella. Aquí iré colgando temas relacionados con ellos, con los cocker y todo aquello que me parezca interesante, sobre veterinaria, etología etc...

Encontrarás que algunos artículos sobre el cocker son un poco técnicos, pero la mayoría son para todos los públicos. ¡No te desanimes !



Agradecimiento:

Me gustaría agradecer a todas las personas que nos han ayudado, explicado y aguantado tantas y tantas cosas, y que han hecho que nuestra afición persista.

En especial a Pablo Termes, que nos abrió su casa de par en par y nos regaló jugosas tardes en su porche contando innumerables “batallitas de perros”. Suyas fueron nuestras dos primeras perras y suya es buena parte de culpa de nuestra afición. A Antonio Plaza y Alicia, también por su hospitalidad, su cercanía, y su inestimable ayuda cada vez que la hemos necesitado. También por dejarnos usar sus sementales, casi nada. Y a todos los criadores y propietarios que en algún momento, o en muchos, han respondido a nuestras dudas con amabilidad.

Y, por supuesto, a Rambo, Cibeles y Maripepa, a Chulapa y Chulapita, y a Trufa, como no, y a todos los perros con pedigrí o sin el, con raza o sin ella por ser tan geniales.

Muchas gracias


Te estaré muy agradecido si después me dejas tus impresiones en forma de comentario.

Espero que te guste y que vuelvas pronto.



PARA LA REALIZACIÓN DE ESTE BLOG NINGÚN ANIMAL FUE MALTRATADO




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viernes, 29 de agosto de 2025

LOS DIEZ GIGANTES DEL MUNDO CANINO

Gran Danés (71-76 cm): Su nobleza le ha valido ser descrito como el "Apolo de los perros". A pesar de su tamaño, es un perro de familia maravilloso, conocido por su amabilidad y lealtad.


San Bernardo (71-76 cm): Perro nacional de Suiza, el San Bernardo recibe su nombre del monje que fundó un hospicio para atender a viajeros en las peligrosas rutas de los Alpes suizos.


Irish Wolfhound (61-82 cm): El Irish Wolfhound tiene fama de ser la raza de sabueso más alta y la más grande de todas. A pesar de su tamaño, es un gigante apacible.


Weimaraner (65-68,5 cm): No fue hasta la llegada de la Segunda Guerra Mundial que el Weimaraner se hizo más conocido fuera de Alemania, con algunas exportaciones a Estados Unidos y el Reino Unido. Posteriormente, la popularidad de la raza se disparó gracias a la admiración por sus habilidades de caza.


Setter Inglés (65-68,5 cm): Actualmente en la lista de razas autóctonas vulnerables, el Setter Inglés es un perro activo. Tienen un pelaje distintivo y hermoso que requiere cuidados más de una vez a la semana.


Terranova (66,5-71 cm): Este perro se crió en el noreste de Canadá. Su versatilidad le ha sido muy útil al hombre: remolcando carros de pescadores y recogiendo redes; saltando desde barcos para recuperar equipos; y, recientemente, saltando desde aviones para rescatar a nadadores en apuros.


Lebrel Afgano (68,5-73,5 cm): Este lebrel de Afganistán se distingue por su elegancia en sus movimientos. Sus tamaños abarcan los diferentes tipos de terrenos utilizados: llanuras desérticas o montañas.


Otterhound (61-68,5 cm): Una de las razas más raras del Reino Unido, el Otterhound es un perro tranquilo y afable. Su pelaje resistente a la intemperie y sus patas palmeadas le permiten sentirse tan cómodo en el agua como en la tierra.


Boyero de Berna (58,5-70 cm): La raza toma su nombre del cantón suizo de Berna, donde se desarrolló como perro de tiro, tirando de carros para los tejedores de la zona. También se utilizaba como perro de granja, pastoreando ovejas y ganado, y tirando de carros lecheros.


Deerhound (76 cm): Los perros grandes de pelaje áspero, tipo galgo, se conocen en Escocia desde hace al menos 500 años. En sus inicios, el Deerhound se conocía como perro lobo escocés. Con el tiempo, el tamaño de la raza disminuyó, pero se volvió muy popular como cazador de ciervos hasta el siglo XVIII.




Publicado en The Kennel Club






















jueves, 24 de abril de 2025

LOS ÚLTIMOS DÍAS


Los perros son animales de compañía inteligentes, leales y cariñosos que pueden llegar a acompañar a sus humanos durante mucho tiempo. Su esperanza de vida está entre los entre 10 y 13 años, aunque existen ejemplares que pueden vivir más según su raza, tamaño y condiciones de vida. Tal como ocurre con los seres humanos, cuando esta edad llega, los caninos comienzan a experimentar una serie de cambios físicos y de comportamiento.


Aunque a todos los tutores les gustaría que sus peludos fueran eternos, la realidad es que el tiempo con ellos es limitado. Por esto, es fundamental acompañarlos con amor y paciencia en sus últimos días, brindándoles la paz y la comodidad que merecen en esa etapa, para que su transición sea lo más serena posible.Cuando un perro se acerca al final de su vida, suele volverse más inactivo y pasar mucho más tiempo dormido de lo habitual. Este cambio en su comportamiento puede ir acompañado de una respiración más dificultosa o superficial, así como de una temperatura corporal más baja de lo normal. Además, puede mostrar menos interés en comer o beber, y a veces, se aísla, buscando un lugar tranquilo y apartado para descansar.


Así viven los perros sus últimos días: 
Duermen mucho más de lo normal
Pierden el interés por la comida y el agua.
Pueden mostrar incontinencia urinaria
Muestran signos de confusión o desorientación.
Tienen problemas para levantarse, caminar o cambiar de posición.
Algunos se aíslan y buscan lugares tranquilos y solitarios.
Su respiración puede volverse irregular.


Las cinco cosas que los dueños deben hacer
1. Proporcionar un entorno tranquilo: Es ideal mantener un espacio tranquilo y libre de ruidos fuertes. Los perros pueden volverse más sensibles a su entorno en esta etapa debido a la pérdida de agudeza sensorial y la disminución de su capacidad para lidiar con el estrés. Crear un ambiente sereno y relajado les ayudará a sentirse más cómodos y seguros.
2. Consultar al veterinario: Es fundamental contar con el consejo profesional del médico veterinario, quien puede ofrecer orientación sobre cómo hacer más llevaderos los últimos días de vida de un perro. El veterinario puede evaluar la condición de salud del animal, recomendar tratamientos paliativos para aliviar el dolor, ajustar su dieta o prescribir medicamentos para mejorar su confort.


3. Proporcionarles analgésicos y otros cuidados paliativos: Darle medicamentos recetados por el veterinario puede ser fundamental para aliviar el dolor y mejorar la calidad de vida de la mascota. Además, es importante ofrecer otros cuidados paliativos y mantener la higiene del animal.
4. Ofrecer alimentos suaves y fáciles de digerir: Si el perro tiene dificultades para comer, lo mejor es ofrecerle alimentos blandos, caldos o comida enlatada. Algunos caninos pueden perder el apetito debido a su salud deteriorada, por lo que es importante ser paciente y tratar de hacer que la comida sea lo más atractiva posible. Además, los alimentos húmedos pueden ser más fáciles de masticar y tragar, y ayudarán a mantener su hidratación, especialmente si tiene problemas para beber agua.
5. Acompañarlos y ofrecerles cariño: Muchos perros buscan la compañía de sus tutores en sus últimos momentos. Brindarles cariño, hablarles suavemente o simplemente estar cerca de ellos puede ofrecerles consuelo en sus últimos días.

















lunes, 6 de enero de 2025

CAMOENS, EL PERRO QUE INSPIRÓ A SARAMAGO

“Entra, has encontrado tu casa”: así llegó Camoens a la vida de José Saramago. En el momento en que Manuel María Carrilho, ministro de Cultura de Portugal, le anunciaba a José Saramago que le había sido concedido el mayor galardón literario de la lengua portuguesa, un perro asustó tanto a una vecina que esta gritó pidiendo ayuda. Salimos a la calle quienes estábamos en casa y vimos que el fiero animal era un cachorro asustado del susto de la mujer. Por la puerta abierta del jardín entró el animal moviendo torpemente las piernas, un poco desgarbado, feliz de que nadie le maltratara. Cuando Saramago apareció comunicando que había recibido el Premio Camoens, supimos, en ese instante lo supimos, que el perro que había encontrado su casa no iba a tener otro nombre que el del gran poeta portugués. 

Y así, al menos en Lanzarote, Camoens fue nombrado cientos de veces al día, fue vida y fue homenaje. Y este perro dulce y noble, que nunca aprendió a comer despacio porque hasta llegar a casa había tenido que luchar contra el hambre y el abandono, con su corbata blanca dibujada en el pelo negro, que fue el modelo para el “Encontrado” de La caverna, un perro que, como todos los perros que Saramago inventa, es la mejor respuesta animal a la mejor conciencia humana, ha muerto con todos sus años y siempre amado.

Cuando Camoens regreso a casa tras la muerte de José Saramago no pudo aceptar la ausencia. Estuvo intranquilo durante el día, pero cuando llegó la noche y no vio al dueño ni en la cama ni en el sillón que habitualmente ocupaba, cuando una y mil veces recorrió el espacio entre las dos habitaciones, cuando entendió que el dueño ya no estaba ni iba a estar, que eso es la muerte, aulló, gritó, se desgarró en un dolor que describirlo araña el alma. No bastaron abrazos para consolarlo, ni palabras cariñosas: iba y venía de un lugar a otro en una carrera que partía el corazón, gemía con dolor humano. Por eso, un amigo que estaba en casa y vivió la noche, tituló al día siguiente su columna periodística: “Camoens llora por Saramago”.

Saramago ya no podrá llorar por Camoens, ahora que ha muerto tan dulcemente como vivió, tan honestamente animal que apetece aprender de su forma de estar en la vida. O tal vez, sin llorar, se encuentren en la sensibilidad creada que nada ni nadie puede destruir porque tanta vida compartida, y en tan amable compañía, no puede perderse. Por ahí están, en libros y memorias, en corazones que no se rinden, José Saramago con sus tres perros, Pepe, Greta y Camoens, poniendo belleza en el mundo, inmortales en la vivencia personal de quienes saben ver y, además, sentir".


Pilar del Río, viuda del escritor José Saramago


Fuente y fotografía: Arte y Literatura











martes, 15 de octubre de 2024

MI PERRO DEL ALMA, POR JENNIFER STARR


Mientras me siento a escribir sobre mi vida y mi carrera, todo vuelve a Remington.
Y sí, Remington es un perro. En este caso, un valiente schnauzer miniatura, no el fabricante de armas de fuego.
Todavía recuerdo cuando buscaba un cachorro y tomé la decisión, con dudas, de llevarme a casa un adorable schnauzer miniatura de tres meses de color canela. Tenía mucho miedo de cambiar mi rutina y mi vida. Tenía veintitantos años, no tenía ni idea de cómo cuidar a ninguna criatura viviente y eso fue mucho antes de que tuviera mis propios hijos de dos patas. ¡Qué experiencia me esperaba!


Entre el entrenamiento para ir al baño, las noches de insomnio y el amor incondicional, Remington me inspiró rápidamente a ampliar mi negocio de restauración de fotografías y fotografiar mascotas de manera profesional. Era un modelo con una actitud perfecta y la razón por la que seguí cogiendo mi cámara y mejorando mis habilidades cada día. Empecé a fotografiar perros en adopción en refugios y centros de rescate de animales locales. Eso finalmente me llevó a fotografiar a las mascotas de mis amigos y familiares más cercanos. Me di cuenta de que tenía un verdadero don cuando mi pasión por la edición de fotografías se combinó con el cuidado de mascotas y la creación de una obra de arte digital independientemente de las condiciones o el temperamento de cada mascota.
                                                                                                                       
Fotografía de Marie Photography
Remington y Jennifer.
 
A medida que mi viaje continuó, recibí innumerables solicitudes de dueños de mascotas que esperaban que fotografiaran a sus mascotas mayores o gravemente enfermas. Entonces, fundé Going with Grace© para honrar y celebrar las vidas de esas mascotas. La mayoría de las sesiones se reservan cuando un dueño de mascota está tomando una de sus decisiones más difíciles; el último acto de altruismo que podemos brindarle a nuestras preciadas mascotas. La fotografía de mascotas al final de la vida viene con una gran cantidad de emociones. Me siento honrada de ayudar a otros a encontrar la paz a través de las imágenes, pero viene con un pequeño matiz del dolor que experimenta un dueño de mascota, especialmente después de decir adiós.


Está claro que Remington me ayudó en mi carrera profesional, pero también jugó un papel crucial en mi vida amorosa. Conocí al hombre de mis sueños en un parque para perros local en 2012. Abby [una Vizsla rescatada que lamentablemente falleció en 2018 por la enfermedad de Cushing] se dirigió hacia mí y Remington. El padre de Abby la siguió y entablamos una conversación sobre fotografía de mascotas. Convenientemente le di mi tarjeta de presentación para que "visitara mi sitio web" y el resto es historia. Aaron me dijo cuando empezamos a salir que nuestra historia de amor iba a ser como las que se ven en la ficción. Dos años después, aparecimos en la portada del Kansas City Star e incluso nos entrevistó la revista People, apareciendo en el artículo "Amazing Pets" de 2014.
Casi dos décadas después, sigo viviendo mis sueños personales y profesionales. He sido bendecida con una hermosa familia, que incluye dos niños pequeños y una variedad de animales peludos a lo largo de los años. Remington siempre será mi perro del alma. No puedo imaginar dónde estaría mi vida si no hubiera dado el salto a la paternidad de cachorros.

Fotografía de Marie Photography

Remington luchó contra una bronquitis crónica, un soplo cardíaco, degeneración cerebral y espinal y vivió con un lipoma del tamaño de una pelota de softball en el pecho durante años.
Lamentablemente, toda historia hermosa con nuestras mascotas también debe terminar demasiado pronto. Mi primer “bebé”, con quien estuve durante más de 15 años, cruzó el puente unos días antes de mi cumpleaños número 43. Durante meses recé para no tener que tomar la decisión de cuándo era el momento de dejarlo ir, porque simplemente no podía hacerlo. Su último regalo para mí fue no hacerme pasar por esa experiencia insoportable. 


Poco después de que Remington falleciera, mi familia encontró esta piedra con forma de corazón en un sendero en Branson, Missouri. Mi hija dijo: "¡Miren, es un corazón!" Entre lágrimas, tomé una foto porque, incluso en medio del dolor, capturar recuerdos es lo que hago.

Un par de días después, estaba mirando fotos en mi teléfono y noté el perfil lateral clásico de un schnauzer en la esquina inferior del corazón.


Trajimos esta piedra a nuestra casa y la pusimos en nuestro patio trasero. La miro todos los días y pienso en Remington.
Después de que nuestra mascota cruza al otro lado, realmente creo que regresa a visitarnos en espíritu. Poco después de despedirme de Rem, tuve un sueño en el que estaba siguiendo a una versión más joven de Remington entre una multitud de personas. Recuerdo vívidamente poner mi mano sobre su pecho y ya no sentir su lipoma gigante del tamaño de una pelota de softball. Siempre me han parecido fascinantes los sueños y sé que me envió esta visión para consolarme.
Estoy muy agradecida por las señales de mi hijo y animo a todos a buscar señales de sus seres queridos que ya no están con nosotros.
Estar del otro lado de la pérdida de una mascota me ha abierto los ojos a las verdaderas profundidades del dolor y a lo mucho que significa simplemente escuchar palabras cariñosas de amigos o de completos desconocidos.


A medida que proceso el duelo, aprendí aún más la importancia de las fotos y los videos. Había olvidado lo joven y despreocupado que era mi perro del alma. Al mirar viejos recuerdos, recuerdo cuántos años tenía, cuánto desgaste había soportado su cuerpo y que realmente era el momento de dejarlo ir.
He puesto alas a muchos perros, pero tú fuiste el más difícil. Vuela alto, mi dulce niño. Te amaré siempre.



Por Jennifer Starr en Moderndog Magacine






















sábado, 7 de septiembre de 2024

QUÉDATE CON NOSOTROS


"Después de la muerte de nuestro perro, a los 19, escuchamos el sonido de sus uñas en el suelo durante mucho tiempo."
No le dije nada a mi marido antes porque estaba muy molesto, pero tampoco me dijo nada por la misma razón. Pero un día nos miramos el uno al otro y le pregunté: “¿Tú también lo sientes?". Y él respondió: "desde el primer día.”
Pensé que esto eran juegos de memoria, consecuencias del estrés que experimentamos... Ese sonido que parecía venir de fuera. Pero en el último año de su vida el perro ya no caminó, se puso de pie sólo para hacer necesidades en el cruce.
Una señora me habló de su gato, un enorme gato atigrado de ojos dorados. Fue encontrado cuando era joven, todavía ciego, en un charco, fue rescatado y alimentado con una botella. Los dos se querían mucho. En la noche el gato dormía sobre la cabeza de la mujer, y no le molestaba, al contrario, le gustaba. La serenidad irradiaba por todo su cuerpo... Ella solo tenía a ese gato, y él sólo tenía a su humano.


El gato vivió una larga vida, y cuando la mujer murió entró en profundo luto, y luego enfermó. Estaba tan enferma, tenía fiebre alta y no podía respirar.
Estaba en el campo, su teléfono no contestaba, pensó que resistiría hasta la mañana y luego trató de comunicarse con los vecinos pidiendo ayuda. Esa fatídica noche no durmió, estaba consciente, pero sintió un peso en la cama. Alguien saltó en la cama y se sentó en su cabeza, roncando.
Era su gato, llamado Tìkhon, no tenía ninguna duda. Ella lo acarició entendiendo que esto no podía pasar, pero sucedió de todos modos.
El gato se quedó con ella hasta el amanecer, y luego la miré con los ojos dorados y salté hacia abajo. La señora trató de ver debajo de la cama: no había nadie allí. Entonces se durmió, y después de dos horas se sentía un poco mejor, y pudo llamar al médico.
¿Una alucinación?


Hay tantas de estas historias;
Que alguien mueva el tazón que los dueños olvidaron quitar. Saltan sobre la cama, se paran uno al lado del otro, alguien rasca el suelo con uñas invisibles, como solían hacerlo.
La gente sabe: son nuestros animales queridos que vienen a visitarnos, pero no todos hablan de eso, tienen miedo de que alguien se burle de ellos, como antes se burlaban de los que decían que los animales escuchan todo, y pueden sufrir y amar.
A diferencia de algunas personas... "



Anna Kiryanova













domingo, 9 de abril de 2023

"EL PUENTE DEL ARCO IRIS" HA RECONFORTADO A MILLONES DE DUEÑOS DE MASCOTAS, PERO ¿QUIEN LO ESCRIBIÓ?


Si ha perdido una mascota, es probable que haya encontrado "Rainbow Bridge", un poema simple pero conmovedor sobre el paraíso animal y la promesa de reunirse con sus seres queridos peludos. Los hospitales veterinarios entregan regularmente copias del poema a clientes despojados; las referencias suelen aparecer en las tarjetas de condolencias y los mensajes de las redes sociales para los padres de mascotas en duelo.
Sin embargo, a pesar de todos los millones de vidas que ha tocado "Rainbow Bridge", el autor del poema ha permanecido desconocido, hasta ahora. Ella es Edna Clyne-Rekhy, una artista escocesa de 82 años y amante de los animales. Hasta hace poco, no tenía idea de que el poema que escribió hace más de 60 años, en honor a su perro, Major, había brindado consuelo a tantos otros.
“Estoy absolutamente atónita”, dice ella. “Todavía estoy en estado de shock”.


La autoría de Clyne-Rekhy probablemente se habría perdido en la historia si no fuera por la tenaz investigación de Paul Koudounaris , historiador del arte, autor y dueño de un gato en Tucson, Arizona. Koudounaris ha pasado la última década trabajando en un libro sobre cementerios de mascotas y en su investigación encontró con frecuencia referencias al "Puente del Arco Iris".

Una fotografía de Edna Clyne-Rekhy con su primer perro, Major. Después del fallecimiento de Major en 1959, escribió "Rainbow Bridge".

“Al principio comencé a preguntarme, ¿quién escribió esto?”. él dice. Le molestaba que “un texto con una importancia monumental para el mundo del duelo animal” quedara sin acreditar.
Descubrió que la popularidad del poema se inició en febrero de 1994, cuando un lector de Grand Rapids, Michigan, envió una copia de "Rainbow Bridge" que había recibido de su sociedad protectora de animales local a la columna de consejos Dear Abby. “Si publica esto, es mejor que advierta a sus lectores que saquen sus pañuelos”, escribieron.
Abby imprimió el poema y confesó haber derramado “una lágrima o dos”, pero también señaló a sus 100 millones de lectores que lamentablemente faltaba el nombre del autor. “Si alguien en mi audiencia lectora puede verificar la autoría, hágamelo saber”.
Nadie se adelantó, pero después de eso, "Rainbow Bridge" parecía estar en todas partes. A partir de 1995, Koudounaris encontró registros de 15 reclamos separados presentados bajo el título “Rainbow Bridge” ante la Oficina de Derechos de Autor de los Estados Unidos. Compiló una lista de alrededor de 25 nombres que encontró con alguna conexión con el poema y, uno por uno, examinó cada uno y los tachó como posibles autores hasta que se quedó solo con uno: Edna Clyne-Rekhy.

Una pintura al óleo de 2009 del "Puente del arco iris", de la artista Stella Violano. “Desde mi punto de vista, Rainbow Bridge conduce a un lugar vasto y hermoso, abierto de par en par y sin aglomeraciones, donde todos vivimos felices juntos para siempre”, dice Violano. "EM. Clyne-Rekhy ha creado ese mensaje de esperanza”.

Había encontrado el nombre de Clyne-Rekhy después de ver una referencia en un grupo de chat en línea a una Edna "Clyde" de Escocia que supuestamente escribió el poema cuando murió el perro de su hijo. Algunas búsquedas en Google lo llevaron a Clyne-Rekhy, cuya autoría de un libro sobre su difunto esposo y su perro lo hizo anotar su nombre en la lista: la única mujer y la única no estadounidense.
“Lo que inicialmente habría parecido el candidato más improbable, al final resultó ser el candidato más intrigante y, por supuesto, el autor real”, dice Koudounaris.
Cuando Koudounaris finalmente llegó a Clyne-Rekhy en enero y le preguntó si ella era la autora de "Rainbow Bridge", su primera respuesta, dice, fue "¿Cómo diablos me encontraste?".
La historia de Clyne-Rekhy, que Koudounaris detalló a principios de este mes , comenzó en 1959. Tenía 19 años y estaba de duelo por la pérdida de su labrador retriever, Major. “Él murió en mis brazos, en realidad”, recordó en una llamada con National Geographic . “Lo amaba mucho”.


El día después de la muerte de Major, Clyne-Rekhy todavía estaba "llorando y llorando", dice, cuando su madre le preguntó qué le pasaba.
“Es el mayor”, respondió Clyne-Rekhy. “No puedo dejar de lado este dolor”.
“Tal vez escribe cómo te sientes”, sugirió su madre.
Clyne-Rekhy siguió el consejo de su madre. Sentada en el salón de la familia en su casa cerca de Inverness, escribió una primera línea en una hoja de papel blanca: "Justo a este lado del cielo hay un lugar llamado Rainbow Bridge". A partir de ahí, dice, las palabras brotaron de ella, llenando la parte delantera y trasera.


“Simplemente se me pasó por la cabeza, era como si estuviera hablando con mi perro, estaba hablando con Major”, dice ella. “Sentí todo esto y tenía que escribirlo”.
Clyne-Rekhy todavía tiene el borrador original escrito a mano del poema. Cuando se lo mostró a Koudounaris, él dice que inmediatamente supo que era real. “El resto de su historia me lo confirmó más tarde, pero no puedo explicar completamente el poder de esas sábanas”.
Aunque ella misma nunca publicó el poema, Clyne-Rekhy finalmente se lo mostró a un puñado de amigos. “Todos estaban llorando”, dice ella. Le preguntaron si podían llevarse copias a casa, así que mecanografió a mano duplicados para ellos, pero no incluyó su nombre.
Koudounaris sospecha que debe haber sido transmitido de persona a persona hasta que perdió su conexión con su autor original y, finalmente, adquirió vida propia. También notó discrepancias en el lenguaje del poema que le hicieron sospechar que era mucho más antiguo de lo que la gente suponía. 


Algunas versiones que leyó, por ejemplo, hablaban de animales “que son mutilados y restaurados de nuevo”, mientras que otros hacían referencia a animales que “volvían a tener vigor”. Estas ligeras diferencias “me hacen saber algo importante: que esto ha estado dando vueltas por un tiempo”, dice Koudounaris.
Clyne-Rekhy pasó años en India y luego se mudó a una granja de olivos en España, un camino que puede ayudar a explicar por qué no estaba al tanto de la creciente popularidad del poema en Gran Bretaña, EE. UU. y más allá, dice Koudounaris.
"¿Puedes imaginar?" ella dice. "¡Todos los veterinarios en Gran Bretaña lo tienen!"
Koudounaris atribuye la perdurable popularidad y potencia de “Rainbow Bridge” para muchos lectores occidentales a la necesidad teológica que satisface. A los que fueron criados como cristianos, señala, a menudo los padres o los sacerdotes les decían que los animales carecen de alma y, por lo tanto, no se unirán a ellos en el cielo.
“'Rainbow Bridge' proporciona la pieza que faltaba para las personas que han tenido que vivir con esta ansiedad de que su animal no es lo suficientemente bueno para merecer una vida después de la muerte”, dice Koudounaris. “Nos da una razón para tener esperanza”.
Kitty Block , directora ejecutiva y presidenta de Humane Society, está de acuerdo en que "Rainbow Bridge" le ha otorgado al mundo "una visión que ha brindado consuelo a millones de personas que sufren la pérdida de una mascota".


“Su perdurable popularidad muestra cómo las relaciones con las mascotas son importantes para tantas personas en todos los ámbitos de la vida”, dice ella. “La intimidad de esas conexiones puede ayudarnos a reconocer nuestro deber fundamental de cuidar a los animales, a los que forman parte de nuestras familias y a los del resto del mundo”.
En cuanto a Clyne-Rekhy, dice que ya tiene planes concretos para reunirse con Major y sus mascotas posteriores, cuyas cenizas ha guardado.
“Vamos a estar dispersos en el Mar del Norte”, dice ella. Seremos comida para las focas.




Publicado en NatGeo





Hace ya tiempo, en mayo de 2015, en una de las primeras publicaciones del blog, publiqué una de las múltiples versiones de este relato. 
Si quieres leerla haz click AQUÍ











viernes, 24 de febrero de 2023

DESPEDIDA DE DANI ROVIRA A SU PERRA CARAPAPA

Tal y como ha anunciado el actor en su perfil de Instagram, ha perdido a su mascota, quien había sido su compañera durante casi 12 años. Dani la ha despedido públicamente con un álbum de fotos y una desgarradora carta que ha conmovido a propios y extraños. "No me acuerdo de mi vida sin ti, amor mío. Tendré que volver a aprender a ser sin ti. Lo has luchado hasta donde has podido. Pero hoy ha tocado decirte adiós No imaginaba que un adiós pudiese ser tan bonito y a la vez tan doloroso. Has sido el regalo más bonito que me ha dado la vida. Tengo el alma en mil pedazos. Mi compañera, mi amor, mi toma de tierra. Nunca podré agradecerte el amor que me has dado a mí y a tanta gente. Te has ido tranquila, en casa, con tu cabecita junto a la mía, sin protestar, aceptando que ya llegaba el final", continúa Dani Rovira, asegurando que fue con su mascota con quien conoció "el amor incondicional". "Soy mejor persona desde que llegaste a mi vida. Te amo, mi pequeña yunque". 

El intérprete finaliza con las siguientes palabras: "Mi amor, duele, duele tanto que no hay consuelo. Descansa… Ojalá donde estés, todo esté lleno de flores, para que tengas todo el tiempo para olerlas. Porque la vida va de eso. Gracias por enseñarme tanto. Gracias a todos los que la habéis querido tanto. Mi vida, mi amor, mi compañera. Te amaré siempre". 








Publicado en El Español

domingo, 4 de diciembre de 2022

MICA, POR JOSÉ MARÍA ALBERT DE PACO


Ayer, una semana después de que la sacrificáramos, me desperté hecho un ovillo en mi lado de la cama y extendí el brazo con sumo cuidado, tanteando las sábanas en busca de lo que, en mi letargo matinal, aún no tenía por su ausencia. Mica me habría mordisqueado la mano, se habría sacudido mi tentativa de caricia con un leve cabeceo y se habría escurrido hacia el suelo, acaso dejando en el aire un maullido quejoso. La casa está estos días infestada de visiones perfectamente audibles: la sueño correteando, escarbando en la arena, triturando con sus finos colmillos ese pienso granítico que alternaba con latitas gourmet, preferiblemente de salmón o ‘pesce dell’oceano’. La recogimos en un descampado próximo a la cárcel de Quatre Camins y, como haciendo buenos sus orígenes, no dejó de arañarme un solo día, aunque a decir verdad, tampoco yo renuncié a tratarla de modo amorosamente temerario, a sabiendas de que ella desenfundaría las garras (a menudo impetuosamente, las más de las veces con desgana) para trazar un rasguño asombrosamente recto en mi antebrazo. 


Le puse el nombre de Mica por error, creyendo que el mineral así llamado era tan negro como ella, cuando lo cierto es que aquél suele dar tonos pardos, grisáceos o incluso rojos. Su escaso tamaño (siempre fue una gata canija) salvó, por puro azar, el celo semántico con que la bauticé, pues ‘mica’ en catalán es ‘un fragmento pequeño de algo’. Un poco. Pese a que fue Lola quien quiso una gata como mascota, y por Lola la traje a casa, Mica le infundía demasiado temor, tanto que apenas se rozaron en los ocho años que estuvo con nosotros. Con Laura sí hubo algo parecido a una relación, lo que le costó, ay, más de un bufido.


Hubo un día en que me pregunté por qué, cuando tenía a mis hijas en casa (habitualmente viven con su madre), Mica prefería arrellanarse en el respaldo del sofá, o sobre el escritorio. Un etólogo de felinos me dio la respuesta en un artículo de El País: los gatos, como sus primos los leopardos, tienden a enfilarse en las alturas por puro instinto de supervivencia, para mejor divisar el peligro o a sus presas. Y el respaldo del sofá fue para Mica una atalaya suficientemente privilegiada, sobre todo, ya digo, cuando en casa el trajín se le hacía intolerable. A menudo, tumbado de noche en el sofá, apartaba la miraba del libro que tenía entre manos y me preguntaba si de veras me veía, si nos veía, como a presas, pues el etólogo también aseguró que sólo la diferencia de tamaño impide a los gatos domésticos abalanzarse sobre nosotros como lo haría un guepardo sobre una gacela. Una cuestión de escala.


Hace tres semanas, como quiera que Mica había dejado de comer, la llevé a la clínica para que la revisaran y Flor, la veterinaria que la trató, le detectó una infección intestinal que amenazaba peritonitis, y de la que pudo salvarla, y un tumor mamario que, tras la biopsia que siguió a su extirpación, resultó de mal pronóstico. Dos días después, en la misma visita en que me confirmaron la metástasis pulmonar, también le diagnosticaron un principio de insuficiencia renal. Lo increíble, pensé, es que siga viva. Ya no quedaba más que el sacrificio, así que el viernes 18 de mayo la introduje en el transportín y la llevé a la clínica por última vez. Mientras le administraba el primer sedante, Flor, a quien Dios bendiga, me explicó con voz queda cuál sería el protocolo y me invitó a quedarme con ella, a acompañarla hasta que el primer sueño hiciera su efecto. Así lo hice, apretándola contra mí, besándola en el hocico con cada una de sus cabezadas, hasta que, tras un dignísimo respingo, se quedó dormida. Cuando Flor regresó para aplicarle la sobredosis (eutanasiarla, dijo, sin que yo opusiera resistencia ninguna), me hizo ver que mi mano sangraba. Sin que yo lo hubiera notado, y en el alboroto de desconsuelos, Mica dejó una vereda de adioses sobre mí que el tiempo irá sepultando. Por eso escribo.


José María Albert de Paco

Publicado en The Objective













sábado, 26 de noviembre de 2022

ÚLTIMA CHARLA CON TROYLO, POR ANTONIO GALA


Esta es la despedida de un gran amante de los perros al que fue su amigo más leal. 


ADIÓS 

Esta noche también he soñado contigo. 

Corrías sobre el césped del jardín, vivo y dichoso, abanderando el rabo. Corrías hacia mí, me reclamabas. Tu ladrido pequeño henchía la mañana. 

He alargado la mano, todavía dormido, buscando por la cama a tientas tu cabeza. Sin encontrarte, Troylo. 

He encendido la luz. No estabas, Troylo. 

No volverás a estar... 

Dicen que no se pierde sino lo que nunca se tuvo. Es mentira. 

Yo te tuve: te tuve y no te tengo. 

Al pie del olivo que juntos estrenamos, una calva en el césped indica dónde estás. 

El césped que plantamos hace nada para que tú corrieras, divertido, sobre él; para que tú, al venir la primavera y su templado soplo, te revolcaras jugando sobre él. 

Tú no tendrás más primaveras, Troylo. 

Ahora eres tú quien abona ese césped. En esto acaba todo. 

¿Quién puede hacerse cargo de tal contradicción? 

¿Pueden morir del todo alguna vez unos ojos que se han mirado tanto, se han entendido tanto, se han consolado tanto? 

Quizá tú ahora habitas con quien más has querido. 

Quizá tú ahora eres —si es que eres— más feliz que conmigo. 

Quizá tú trotas, moviendo la menuda grupa, por los verdes campos del Edén. Pero durante once años y medio anduviste enredado a mis piernas; 

arrebujaste tu lealtad a mi vera; 

me seguiste a dos pasos por este mundo que, sin ti, no es el mismo. Continuarán los pájaros y los amaneceres, el chorro de la fuente ascenderá en el aire, como la vida, sólo para caer. 

Pero no estarás tú, Troylo, compañero irrepetible mío. 

Nunca más, nunca más. 

Ya no habrá que sacarte a la calle tres veces cada día, 

ni tampoco habrá que sacarte las muelas de noviembre, 

ni acercarás resoplando el hocico a los respiraderos de los coches, 

ni te asomaras encantado por las ventanillas, 

ni me recibirás —enloquecido el rabo, ladrando y manoteando— a la puerta de la casa. 

Ya no habrá que secarte cuando llueva, 

ni cepillarte por la mañana al salir de la ducha, 

ni reñirte porque pides comida: ya no sabré qué hacer con el trocito último del filete... 

Nunca más. 




Antonio Gala