Las almohadillas plantares son una parte de la anatomía de los perros que consisten en un engrosamiento de tejido adiposo recubierto de una capa córnea que amortigua los golpes que se producen durante la locomoción. Éstas permiten a los perros andar, correr, saltar e incluso manipular determinados objetos.
En cambio, si el uso y cuidado de las almohadillas no se realiza correctamente, surgen heridas, grietas, hinchazones y alteraciones, que conviene tratar cuanto antes, e incluso prevenir antes para minimizar dichos problemas ya que, en cuanto se producen, suelen llegar de forma recurrente, estacional o en determinadas épocas del año por la unión de varios factores en un mismo momento.
Las almohadillas son una zona que los perros utilizan para regular la temperatura junto con el jadeo, por ello conviene cuidarlas teniendo en cuenta estos aspectos:
Que las almohadillas estén íntegras, sin grietas ni úlceras, tanto en la superficie plantar como en las laterales. Hay que revisarlas siempre que el perro se clave cualquier objeto ya que son momentos de riesgo para el animal.
Que no haya exceso de pelo, especialmente evitar los nudos y acumulación de pelo muerto. Esto provoca falta de aireación y posibilidad de infecciones, heridas y cúmulo de posibles cuerpos extraños, hongos y otros agentes patógenos.
Que no estén húmedas mucho tiempo después de mojarse, ya que puede provocar hongos o bacterias.
Que las uñas tengan un tamaño y forma adecuada, cuidado si están muy largas, se enroscan sobre sí mismas y pueden clavarse al dar la vuelta completa.
Limpiarla lo antes posible con agua y jabón.
Eliminar cualquier objeto que haya producido la herida o evite que se cure correctamente.
Administrar pomada cicatrizante/antibiótica.
Si no se tiene pomada, se puede aplicar Betadine diluido en agua (1 de Betadine 10 de agua) o agua de con sal (1 de sal 10 de agua) y sumergir la pata del animal en un recipiente que tenga una de estas mezclas.
Aunque con esto prevenimos que empeore, lo ideal es acudir a un profesional en cuanto se pueda para que lo examine y ver si es necesario cubrir la herida y poner un collar para evitar que el animal se lama la herida.
También hay que tener en cuenta estas situaciones.
En invierno, con la nieve, la sal que se echa en el suelo con hielo o el propio hielo (si no es habitual para ellos) se produce una rigidez en las almohadillas y pueden provocar diversas lesiones. Se recomienda utilizar cremas adecuadas o en su defecto vaselina en toda la superficie plantar. Además, existen protectores tipo botas para las patas que protegen toda la zona a la perfección.
Con el calor pasa exactamente lo mismo. Superficies demasiado abrasiva o incluso zonas que pueden quemar las almohadillas como la arena de la playa. En estos casos se recomienda buscar zonas más adaptadas como tierra mojada en el mar o sombras.
Las razas de perro con pelo muy tupido en su zona plantas precisan de trabajos de peluquería para descargar la zona y evitar que penetren elementos punzantes en ellas y dañen las almohadillas. Se recomiendan revisiones constantes y diarias.
Los perros de caza son sometidos a largas sesiones de ejercicio en superficies muy variadas. Por ello, con este tipo de perros conviene acabar la jornada con un masaje y revisión de las almohadillas, aplicando productos recomendados como sprays o cremas para su cuidado.
Por último, indicaros que existen protectores autoadhesivos, a modo de pegatinas, que pueden proteger a nuestras mascotas en momentos puntuales y que luego se quitan con cuidado sin dañar al animal, para que siga sus rutinas diarias con las almohadillas en buen estado.





