Legendario autor de series de enorme éxito mundial como Dynasties, Blue Planet, Planeta Tierra y Nuestro planeta (considerado este último un documental-testimonio por su llamado a proteger nuestro mundo), Attenborough es homenajeado hoy, día en que cumple un siglo de vida, con una ceremonia-concierto en el Royal Albert Hall de Londres.
El evento estará lleno de amigos, celebridades y, sobre todo, de su gran público: una tribu en constante renovación que lo sigue desde su debut hace más de 70 años, cuando fue contratado por la BBC con un contrato de tres meses (tras haber sido rechazado para un puesto permanente en la radio).
El Rey Carlos III ha querido destacar la admiración y el afecto que los une compartiendo una serie de fotografías en las que aparecen juntos. La primera de ellas se remonta a la época en la que el soberano aún vestía pantalones cortos.
Attenborough es el único autor que ha ganado un premio BAFTA por producciones en blanco y negro, en color, en alta definición y así sucesivamente: su carrera ha acompañado el desarrollo de la pequeña pantalla y lo sigue haciendo. Según Adam Del Deo, vicepresidente del sector de documentales de Netflix, entre enero de 2023 y diciembre de 2025 sus programas generaron cerca de 320 millones de horas de visualización, reconociendo su peso en el debate ambiental al definirlo como "un testigo de los cambios radicales que ha visto en el planeta".
Son muchos los momentos que Attenborough ha regalado a su audiencia, pero resulta imposible olvidar las imágenes que en 1979 capturaron su encuentro con los gorilas de montaña en Ruanda.

"Lo que no debes hacer es mirar a un gorila a los ojos, como reconocimiento de que estás entrando en su territorio", explicaba él, agachado entre los helechos, cuando dos crías se le acercaron y se sentaron sobre él para jugar. Luego apareció la madre. "Me puso una pata en la cabeza para asegurarse de que la mirara a la cara. Me miró, me metió un dedo en la boca y emitió un sonido gutural que intenté copiar lo mejor que pude".
Esos diez minutos históricos marcaron "una de las experiencias más profundas" de su vida. "Es irónico que pensemos en los gorilas como una especie agresiva, cuando ellos no lo son y nosotros sí".



