HOLA AMIGOS


Bienvenidos a mi blog. Este será un sitio dedicado a la raza que me apasiona, el cocker spaniel ingles, y en general a todos los perros, con raza o sin ella. Aquí iré colgando temas relacionados con ellos, con los cocker y todo aquello que me parezca interesante, sobre veterinaria, etología etc...

Encontrarás que algunos artículos sobre el cocker son un poco técnicos, pero la mayoría son para todos los públicos. ¡No te desanimes !



Agradecimiento:

Me gustaría agradecer a todas las personas que nos han ayudado, explicado y aguantado tantas y tantas cosas, y que han hecho que nuestra afición persista.

En especial a Pablo Termes, que nos abrió su casa de par en par y nos regaló jugosas tardes en su porche contando innumerables “batallitas de perros”. Suyas fueron nuestras dos primeras perras y suya es buena parte de culpa de nuestra afición. A Antonio Plaza y Alicia, también por su hospitalidad, su cercanía, y su inestimable ayuda cada vez que la hemos necesitado. También por dejarnos usar sus sementales, casi nada. Y a todos los criadores y propietarios que en algún momento, o en muchos, han respondido a nuestras dudas con amabilidad.

Y, por supuesto, a Rambo, Cibeles y Maripepa, a Chulapa y Chulapita, y a Trufa, como no, y a todos los perros con pedigrí o sin el, con raza o sin ella por ser tan geniales.

Muchas gracias


Te estaré muy agradecido si después me dejas tus impresiones en forma de comentario.

Espero que te guste y que vuelvas pronto.



PARA LA REALIZACIÓN DE ESTE BLOG NINGÚN ANIMAL FUE MALTRATADO




miércoles, 11 de febrero de 2026

GEORGE WASHINGTON Y LOS PERROS


George Washington es recordado ante todo como comandante de la Revolución y primer presidente de los Estados Unidos, pero una faceta menos conocida de su vida —y que él cultivó con genuina pasión— fue su dedicación a los perros. En Mount Vernon, su residencia en Virginia, Washington mantuvo durante décadas una activa labor como criador, administrador y estudioso de sus animales. Sus cuadernos personales incluyen listas de nombres, notas sobre la salud y cualidades de cada ejemplar, así como observaciones sobre su comportamiento durante las jornadas de caza. Esta meticulosidad muestra que, para él, la afición canina era algo más que entretenimiento: era una disciplina.


La caza del zorro era una de sus actividades predilectas, un deporte aristocrático de raíces inglesas que requería perros excepcionalmente ágiles, valientes y dotados de un olfato fino. Los foxhounds británicos, comunes entre los colonos, cumplían bien su función, pero Washington aspiraba a perfeccionar las cualidades de sus jaurías y adaptarlas a los terrenos más extensos y variados de la Norteamérica del siglo XVIII. Su visión como criador se intensificó cuando, en 1785, recibió del Marqués de Lafayette —su amigo y aliado en la Revolución— varios sabuesos franceses. Estos perros eran más altos, robustos y potentes que los foxhounds ingleses, y aportaban características que Washington consideró valiosas para fortalecer su línea.


A partir de este intercambio transatlántico comenzó un proceso de cría selectiva en el que Washington combinó los mejores rasgos de ambos tipos de perros. Él seleccionaba cuidadosamente los cruces, evaluaba los resultados y ajustaba la dirección de la cría según las cualidades que deseaba potenciar: resistencia, velocidad sostenida, capacidad de rastreo y una disposición obediente pero enérgica. Con el tiempo, el trabajo de Washington contribuyó de manera decisiva al establecimiento de una variedad de sabueso adaptada al paisaje y las necesidades de la joven nación: lo que más tarde sería reconocido formalmente como el american foxhound.


Considerada hoy una de las primeras razas desarrolladas en Estados Unidos, el american foxhound combina agilidad, resistencia y un temperamento amistoso, reflejando la síntesis que Washington perseguía. Su legado en la raza no descansa únicamente en los cruces que realizó, sino también en su enfoque metódico, casi científico, hacia la cría. Este aspecto revela un rasgo de su personalidad que también se manifestó en su vida pública: una mezcla de disciplina, visión estratégica y compromiso con la mejora continua.


Así, la historia del american foxhound es también una historia de la temprana identidad estadounidense: un cruce de influencias europeas adaptadas a un nuevo mundo, con Washington —estadista, agricultor y amante de los animales— como una figura central en su desarrollo. Su afición por los perros, lejos de ser un simple pasatiempo, se convirtió en una pequeña pero duradera contribución cultural que perdura en la historia de la cinofilia norteamericana.