Realidad: El pelaje protege a los perros de la exposición solar así como de otras agresiones medioambientales. El pelo no se debe rasurar totalmente, siempre hay que dejarle unos centímetros de manto para que esté protegido. A las razas de doble capa como los perros nórdicos, spitzs, chow chow, pastor alemán y otros no debería cortárseles el pelo, lo ideal es quitar bien el subpelo y el pelo muerto con cepillados frecuentes, para que estén más frescos y la piel esté bien aireada.
Además de la sal, el agua de mar puede contener bacterias, toxinas y otros microorganismos que pueden ser perjudiciales para la salud de los perros si se ingieren en cantidades significativas
Si un perro bebe una cantidad notable de agua de mar, es importante observarle y ofrecerle agua dulce y limpia para que pueda hidratarse adecuadamente y ayudar a equilibrar los niveles de sal en su organismo, y consultar al veterinario.
El agua clorada de las piscinas puede causar problemas gastrointestinales como vómitos y diarrea, e incluso irritación de la mucosa oral y esófago en casos más graves, debido a las sustancias químicas que contiene.
Realidad: Con precaución, en los ríos y lagos con aguas limpias, que corren y son saludables, no hay problema. Hay que tener cuidado con que no beba en aguas no potables o estancadas, ya que son fuente de bacterias y parásitos.

«Un buen manguerazo le refresca»
Realidad: Depende, ya que el agua excesivamente fría y expulsada de golpe puede generar un shock térmico. Lo ideal es el agua templada, y si no tenemos otra opción que la manguera, comenzar desde las patas hacia arriba del cuerpo.



