HOLA AMIGOS


Bienvenidos a mi blog. Este será un sitio dedicado a la raza que me apasiona, el cocker spaniel ingles, y en general a todos los perros, con raza o sin ella. Aquí iré colgando temas relacionados con ellos, con los cocker y todo aquello que me parezca interesante, sobre veterinaria, etología etc...

Encontrarás que algunos artículos sobre el cocker son un poco técnicos, pero la mayoría son para todos los públicos. ¡No te desanimes !



Agradecimiento:

Me gustaría agradecer a todas las personas que nos han ayudado, explicado y aguantado tantas y tantas cosas, y que han hecho que nuestra afición persista.

En especial a Pablo Termes, que nos abrió su casa de par en par y nos regaló jugosas tardes en su porche contando innumerables “batallitas de perros”. Suyas fueron nuestras dos primeras perras y suya es buena parte de culpa de nuestra afición. A Antonio Plaza y Alicia, también por su hospitalidad, su cercanía, y su inestimable ayuda cada vez que la hemos necesitado. También por dejarnos usar sus sementales, casi nada. Y a todos los criadores y propietarios que en algún momento, o en muchos, han respondido a nuestras dudas con amabilidad.

Y, por supuesto, a Rambo, Cibeles y Maripepa, a Chulapa y Chulapita, y a Trufa, como no, y a todos los perros con pedigrí o sin el, con raza o sin ella por ser tan geniales.

Muchas gracias


Te estaré muy agradecido si después me dejas tus impresiones en forma de comentario.

Espero que te guste y que vuelvas pronto.



PARA LA REALIZACIÓN DE ESTE BLOG NINGÚN ANIMAL FUE MALTRATADO




miércoles, 24 de junio de 2026

MI PERRO; MI HEREDERO

Durante siglos, el heredero fue el hijo. Vino luego el sobrino aplicado, el ahijado agradecido, el nieto prometedor. Hoy, el heredero es el perro. Es estas monadas sensacionales andamos. Hay quien consigna al perro en el notario, cuando llega el testamento. Así, es un perro quien recibe la inversión afectiva, la protección jurídica y el voltaje emocional que antes se reservaban a la descendencia humana. No ha ascendido el caniche sino que ha descendido el adulto, que es como decir que el adulto es un veterano infantil. Es un ejemplo tronante, esta circunstancia, de nuestras épocas de cursilería homicida, donde un galgo tiene mejor sitio en el sofá, o en el Código Civil, que un abuelo. El perro ocupa hoy el lugar del hijo no tanto por elección sentimental como por comodidad moral. 

Al perro no hay que educarlo para el mundo. No hay que explicarle el fracaso, o el desamparo. El perro no discute, no se emancipa, no pide botellón o un iPhone. El perro permite al adulto ejercer una paternidad sin conflicto y una ternura sin riesgo. Por eso se legisla tanto alrededor del perro y tan poco alrededor del adulto. Al primero se le reconoce dignidad mientras se le supone torpeza al segundo. El perro hereda la confianza que ya no está en la madurez del ciudadano. Esta sustitución no es inocente. El perro es el heredero perfecto. No pedirá explicaciones sobre el mundo que se le deja, ni preguntará por las decisiones tomadas, ni reclamará cuentas morales. El perro acepta. Y en esa aceptación silenciosa se instala una versión de alivio adulto: cuidar sin ser cuestionado. Mientras tanto, el humano es tratado como un menor prorrogado, como un párvulo perpetuo de civismo básico. 

He aquí una paradoja en curso. Nunca se habló tanto de humanidad como ahora, cuando se duda tanto del humano. Nunca se exaltó tanto la empatía como ahora, cuando se administra por decreto. Entre leyes protectoras y pedagogías condescendientes, el perro no solo entra en la familia. Ocupa el lugar que el adulto va dejando vacío.



Escrito por Ángel Antonio Herrera