A lo largo de la historia de la música popular, la fotografía y el diseño de portadas de discos han recurrido una y otra vez a un mismo elemento: el gato. Ya sea como mascota del artista, guiño conceptual al título del álbum o simple presencia enigmática en el encuadre, la figura felina se repite en portadas de géneros y épocas muy distintas, desde el folk-rock de los años 70 hasta el indie de las últimas décadas.
Esta elección no responde a una casualidad estética, sino a una relación de larga data entre los músicos y sus animales de compañía, quienes en muchos casos terminaron inmortalizados en el arte de tapa de sus discos más importantes. A continuación, un repaso por seis discos que tienen un gato en la portada.
Cat Stevens – Teaser and the Firecat (1971)
Bent Fabric – Alley Cat (1962)
Joni Mitchell – Taming the Tiger (1998)











