Los endoparásitos son aquellos que viven en el interior de órganos o cavidades provocando grandes infecciones.
Las distintas especies de endoparásitos se clasifican en:
1) Protozoos: Amebas, coccidios, flagelados…
2) Helmintos: Gusanos planos o cilíndricos.
Protozoos:
Son organismos unicelulares, todas sus funciones vitales (reproducción, metabolismo) se dan en 1 célula.
Se mueven por cilios, flagelos.
En su ciclo biológico (son los cambios que experimenta el parásito hasta hacerse adulto y pueda reproducirse), el protozoo adopta 2 formas, trofozoito y quiste.
La tasa de reproducción es tan elevada que provoca muchas veces una infección masiva, causando enfermedades considerables.
Se clasifican en: Amebas, Flagelados y Coccidios (Ciliados).

Amebas
El género Entamoeba histolitica es el causante de la amebiosis, una enfermedad que afecta al hombre (zoonosis), al perro y al gato. La podemos encontrar en las heces infectadas con quistes, aguas contaminadas, alimentos crudos….
El perro come las heces
La ameba sale del quiste en el intestino donde se multiplica en amebas más pequeñas
Las grandes van a otros tejidos como pulmón,hígado y cerebro, allí se forman quistes que de nuevo son expulsados por las heces.
Flagelados
Los flagelados comprenden numerosas especies parásitas, unas provocan daños en el aparato digestivo (Giardia) y otras lo hacen en la sangre o la linfa (Leishmania).
Las enfermedades de tipo intestinal que provoca la giardia, se traducen en síndromes de mala absorción que pueden afectar tanto al hombre como al perro y al gato.


Los síntomas en el perro comienzan con una pérdida de pelo entorno a los ojos, orejas y nariz. A medida que avanza la enfermedad, el perro va perdiendo peso a pesar de que come lo habitual. Más tarde surgen problemas en la piel (sobre todo en cabeza, patas y vientre) y por último daños en los órganos.
Para ayudar a prevenir la enfermedad en tu mascota lo mejor es vacunarlo; pero puedes ayudarte con collares o pipetas específicas.
Recientemente han lanzado una nueva vacuna. Se usa para vacunar a perros a partir de los 6 meses de edad, con el fin de reducir el riesgo de adquisición de la enfermedad (se debe realizar un test previo para comprobar que no tienen leishmania). Al igual que otras vacunas como la rabia, necesita un “refuerzo” anual para mantener el efecto.


