HOLA AMIGOS


Bienvenidos a mi blog. Este será un sitio dedicado a la raza que me apasiona, el cocker spaniel ingles, y en general a todos los perros, con raza o sin ella. Aquí iré colgando temas relacionados con ellos, con los cocker y todo aquello que me parezca interesante, sobre veterinaria, etología etc...

Encontrarás que algunos artículos sobre el cocker son un poco técnicos, pero la mayoría son para todos los públicos. ¡No te desanimes !



Agradecimiento:

Me gustaría agradecer a todas las personas que nos han ayudado, explicado y aguantado tantas y tantas cosas, y que han hecho que nuestra afición persista.

En especial a Pablo Termes, que nos abrió su casa de par en par y nos regaló jugosas tardes en su porche contando innumerables “batallitas de perros”. Suyas fueron nuestras dos primeras perras y suya es buena parte de culpa de nuestra afición. A Antonio Plaza y Alicia, también por su hospitalidad, su cercanía, y su inestimable ayuda cada vez que la hemos necesitado. También por dejarnos usar sus sementales, casi nada. Y a todos los criadores y propietarios que en algún momento, o en muchos, han respondido a nuestras dudas con amabilidad.

Y, por supuesto, a Rambo, Cibeles y Maripepa, a Chulapa y Chulapita, y a Trufa, como no, y a todos los perros con pedigrí o sin el, con raza o sin ella por ser tan geniales.

Muchas gracias


Te estaré muy agradecido si después me dejas tus impresiones en forma de comentario.

Espero que te guste y que vuelvas pronto.



PARA LA REALIZACIÓN DE ESTE BLOG NINGÚN ANIMAL HA SIDO MALTRATADO




miércoles, 26 de octubre de 2016

UNA SEMANA DE MIEDO; EL LOBO CAJUN O ROUGAROU (SPANISH & ENGLISH)

Con el ánimo de unirme a las celebraciones que por casi todo el mundo se celebran por estas fechas, llámense Día de los difuntos, Ánimas o Halloween, desde hoy hasta el próximo día 1 de noviembre este blog celebrará su SEMANA DE MIEDO, y procurare subir cada día algún tema relacionado con ello. Te aviso; algunos son terroríficamente malos.


I

El Rougarou (pronunciado de forma alternativa como Roux-Ga-Roux, Rugaroo, o Rugaru), es una criatura legendaria en las comunidades francesas, conectada a las nociones europeas del "hombre-lobo". 
Las historias de la criatura conocida como rougarou son tan diversas como las formas de decir su nombre, aunque todas ellas están conectadas a las culturas francesas a través de un derivado común, la creencia en la Loup-garou. Loup es la palabra francesa para lobo, y garou (garulf) es un hombre que se transforma en animal. 

Folclore de Louisiana 
Rougarou representa unas variante de la pronunciación y escritura del francés original loup-garou.1 De Acuerdo a Barry Jean Ancelet, un académico experto en el folclore Cajún y profesor en la Universidad de Louisiana, en Lafayette, la historia o relato del rougarou es una leyenda común en Luisiana. Ambas palabras se usan intercambiables en la parte sur de esta región. Algunos llaman al monstruo rougarou; otros prefieren referirse a él como loup garou. La leyenda del rougarou ha sido contada y extendida por muchas generaciones, tanto directamente por franceses asentados en Luisiana como por los inmigrantes franceses-canadienses de siglos atrás. 
En la leyenda Cajún, se dice que la criatura merodea los pantanos alrededor de Acadia y de la Gran Nueva Orleans (Greater New Orleans), y posiblemente los campos o los bosques de las regiones. El rougarou es más a menudo notado como una criatura con un cuerpo humano y la cabeza de un lobo o perro, similar a la leyenda de hombre lobo. 



Con frecuencia la historia era contada para hacer temer. Un ejemplo son las historias que decían los líderes o cabezas a los niños cajunes para que se comportaran. Otro ejemplo relata que el lobo como bestia cazaría y mataría a católicos que no siguieran las reglas del préstamo. Esto coincide con las historias acerca del loup garou de los franceses católicos, donde el método para convertirse en un hombre lobo era romper estas reglas durante siete años seguidos. 
Una leyenda común acerca de chupasangre (vampirismo) especula que el rougarou estaba bajo hechizo por 101 días. Después de ese tiempo, la maldición o hechizo era tranferido de persona en persona en busca de sangre humana. Durante el día la criatura regresaba a la forma humana. Actuando cual enfermo, el humano se retraía de decirle a otros la situación por temor a ser asesinado. 
Otras historias parten desde que el rougarou es un jinete sin cabeza hasta un derivado de la brujería. En la última variante, solo una bruja podría hacer un rougarou - sea convirtiéndose a sí misma en lobo o maldiciendo a otros con licantropía


Folclore Nativo Norteamericano 
Como las leyendas se pasan de forma oral o contadas, sin medio escrito, las historias con frecuencia se contradicen unas a otras. Las historias del wendigo varían de tribu en tribu y de región en región, pero la causa más común del cambio está relacionada con canibalismo. 
Un ejemplo modificado, no en la leyenda original del wendigo, es que si una persona ve un rugaru o rougarou, esa persona se convertirá en uno de estos. A partir de entonces, la desafortunada víctima sería condenada a vagar en forma de este monstruo. Esta historia del rugaru lleva alguna semejanza a una versión nativa-americana de la leyenda del wendigo relatada en una corta historia por Algernon Blackwood. En la adaptación ficticia que hace Blackwood de la leyenda, ver un wendigo causaría que uno se convirtiera en uno. 
Es importante notar que el rugaru no es una palabra nativa Ojibwa, tampoco es derivada de los idiomas de las gentes vecinas a los nativos. Sin embargo, esta tiene una estrecha similitud a la palabra francesa para hombre-lobo, loup garou.


El autor Peter Matthiessen determino que el rugaru es una leyenda separada del gigante canibal wendigo. Mientras el wendigo era temido, el notó que el rugaru era visto como sagrado y entonado con la naturaleza y la madre tierra, de la misma forma que Pie Grande en las leyendas de hoy en día. 
Aunque identificado con Big Foot, hay poca evidencia en el folclore indígena de que sean una criatura similar.







The rougarou (alternatively spelled as roux-ga-roux, rugaroo, or rugaru) is a legendary creature in Laurentian French communities linked to European notions of the werewolf.

Versions 

The stories of the creature known as a rougarou are as diverse as the spelling of its name, though they are all connected to francophone cultures through a common derived belief in the loup-garou (French pronunciation: ​[lu ɡaˈʁu], /ˈluː ɡəˈruː/). Loup is French for wolf, and garou (from Frankish garulf, cognate with English werewolf) is a man who transforms into an animal.

Louisiana folklore
Rougarou represents a variant pronunciation and spelling of the original French loup-garou.[1] According to Barry Jean Ancelet, an academic expert on Cajun folklore and professor at the University of Louisiana at Lafayette, the tale of the rougarou is a common legend across French Louisiana. Both words are used interchangeably in southern Louisiana. Some people call the monster rougarou; others refer to it as the loup-garou. 

The rougarou legend has been spread for many generations, either directly from French settlers to Louisiana (New France) or via the French Canadian immigrants centuries ago. 
In the Cajun legends, the creature is said to prowl the swamps around Acadiana and Greater New Orleans, and possibly the fields or forests of the regions. The rougarou most often is described as a creature with a human body and the head of a wolf or dog, similar to the werewolf legend. 
Often the story-telling has been used to inspire fear and obedience. One such example is stories that have been told by elders to persuade Cajun children to behave. According to another variation, the wolf-like beast will hunt down and kill Catholics who do not follow the rules of Lent. This coincides with the French Catholic loup-garou stories, according to which the method for turning into a werewolf is to break Lent seven years in a row. 
A common blood sucking legend says that the rougarou is under the spell for 101 days. After that time, the curse is transferred from person to person when the rougarou draws another human’s blood. During that day the creature returns to human form. Although acting sickly, the human refrains from telling others of the situation for fear of being killed. 
Other stories range from the rougarou as a rabbit to the rougarou being derived from witchcraft. In the latter claim, only a witch can make a rougarou—either by turning into a wolf herself, or by cursing others with lycanthropy

Native American/First Nation folklore 

The creature, spelled rugaru, derives from Native American/First Nation legends, though there is some dispute. Such folklore versions of the rugaru vary from being mild bigfoot (sasquatch) creatures to cannibalistic Native American or Native Canadian wendigos. Some dispute the connection between these folktales and the francophone rugaru. 
As is the norm with legends transmitted by oral tradition, stories often contradict one another. The stories of the wendigo vary by tribe and region, but the most common cause of the change is typically related to cannibalism. 
A modified example, not in the original wendigo legends, is that if a person sees a rugaru, that person will be transformed into one. Thereafter, the unfortunate victim will be doomed to wander in the form of this monster. That rugaru story bears some resemblance to a Native American version of the wendigo legend related in a short story by Algernon Blackwood. In Blackwood's fictional adaptation of the legend, seeing a wendigo causes one to turn into a wendigo. 
It is important to note that rugaru is not a native Ojibwe word, it is in fact, a word in the Métis language Michif meaning "Werewolf". This explains the striking similarity to the French word for werewolf, loup garou. 
It's possible the Turtle Mountain Ojibwa or Chippewa in North Dakota picked up the French name for "hairy human-like being" from the influence of French Canadian trappers and missionaries with whom they had extensive dealings. Somehow that term also had been referenced to their neighbors' stories of bigfoot. 
Author Peter Matthiessen argues that the rugaru is a separate legend from that of the cannibal-like giant wendigo. While the wendigo is feared, he notes that the rugaru is seen as sacred and in tune with Mother Earth, somewhat like bigfoot legends are today. 
Though identified with bigfoot, there is little evidence in the indigenous folklore that it is meant to refer the same or a similar creature.







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