Este fenómeno se describe como una alteración del comportamiento en la que el perro desarrolla respuestas obsesivas hacia luces, sombras o reflejos tras haber jugado repetidamente con un láser. No se trata de un simple aumento de energía o de un juego que ‘engancha’, sino de un patrón que puede derivar en ansiedad intensa, altos niveles de frustración y conductas repetitivas que interfieren en la vida diaria del animal. Aunque no existen estudios experimentales por razones éticas (exponer deliberadamente a cachorros podría causarles daño), veterinarios clínicos y especialistas en comportamiento llevan años documentando que tras la exposición habitual al láser, aparecen conductas de persecución compulsiva de luces y sombras.
Para entender por qué ocurre, conviene mirar a la propia biología del perro. La mayor parte de los juegos de persecución activan lo que se conoce como conducta predatoria, una cadena instintiva de búsqueda, persecución, captura, mordida y satisfacción. Es un mecanismo ancestral. El puntero láser, en cambio, reproduce solo los primeros pasos, búsqueda y persecución, sin permitir nunca una captura real. Esa ausencia de cierre, repetida una y otra vez, es el núcleo del problema.
Qué es el síndrome del puntero láser
Diversas fuentes coinciden en definir el síndrome del puntero láser como un conjunto de comportamientos obsesivo-compulsivos (TOC) desencadenados por el juego con luces inalcanzables. En veterinaria, se utiliza el término de estereotipias para describir acciones repetitivas y difíciles de interrumpir que no parecen cumplir una función clara y que persisten incluso cuando interfieren con necesidades básicas del animal. En los perros afectados, el estímulo inicial suele ser siempre un láser, una linterna o cualquier luz que se mueve sin que pueda atraparse.
Hay factores que aumentan el riesgo, como la genética. Las razas con mayor impulso de presa, es decir, los perros históricamente seleccionados para reaccionar de forma intensa ante movimientos rápidos, parecen más vulnerables. Entre ellas figuran muchos terriers, perros pastores como el border collie, retrievers o el dóberman. También influyen el estrés crónico, la falta de enriquecimiento ambiental y los entornos caóticos.





