HOLA AMIGOS


Bienvenidos a mi blog. Este será un sitio dedicado a la raza que me apasiona, el cocker spaniel ingles, y en general a todos los perros, con raza o sin ella. Aquí iré colgando temas relacionados con ellos, con los cocker y todo aquello que me parezca interesante, sobre veterinaria, etología etc...

Encontrarás que algunos artículos sobre el cocker son un poco técnicos, pero la mayoría son para todos los públicos. ¡No te desanimes !



Agradecimiento:

Me gustaría agradecer a todas las personas que nos han ayudado, explicado y aguantado tantas y tantas cosas, y que han hecho que nuestra afición persista.

En especial a Pablo Termes, que nos abrió su casa de par en par y nos regaló jugosas tardes en su porche contando innumerables “batallitas de perros”. Suyas fueron nuestras dos primeras perras y suya es buena parte de culpa de nuestra afición. A Antonio Plaza y Alicia, también por su hospitalidad, su cercanía, y su inestimable ayuda cada vez que la hemos necesitado. También por dejarnos usar sus sementales, casi nada. Y a todos los criadores y propietarios que en algún momento, o en muchos, han respondido a nuestras dudas con amabilidad.

Y, por supuesto, a Rambo, Cibeles y Maripepa, a Chulapa y Chulapita, y a Trufa, como no, y a todos los perros con pedigrí o sin el, con raza o sin ella por ser tan geniales.

Muchas gracias


Te estaré muy agradecido si después me dejas tus impresiones en forma de comentario.

Espero que te guste y que vuelvas pronto.



PARA LA REALIZACIÓN DE ESTE BLOG NINGÚN ANIMAL FUE MALTRATADO




martes, 20 de enero de 2026

SÍNDROME DEL PUNTERO LÁSER EN PERROS


Durante muchos años, los punteros láser han tenido fama de ser un juguete inocuo para los gatos, si bien la evidencia científica ha desmentido que sea un juego inofensivo. En el mundo canino, sin embargo, lo que empieza como una forma cómoda de estimular a un perro dentro de casa, sin apenas esfuerzo por parte del cuidador, está generando creciente preocupación entre etólogos, veterinarios y especialistas en comportamiento. El resultado tiene incluso nombre propio, síndrome del puntero láser.


Este fenómeno se describe como una alteración del comportamiento en la que el perro desarrolla respuestas obsesivas hacia luces, sombras o reflejos tras haber jugado repetidamente con un láser. No se trata de un simple aumento de energía o de un juego que ‘engancha’, sino de un patrón que puede derivar en ansiedad intensa, altos niveles de frustración y conductas repetitivas que interfieren en la vida diaria del animal. Aunque no existen estudios experimentales por razones éticas (exponer deliberadamente a cachorros podría causarles daño), veterinarios clínicos y especialistas en comportamiento llevan años documentando que tras la exposición habitual al láser, aparecen conductas de persecución compulsiva de luces y sombras.


Para entender por qué ocurre, conviene mirar a la propia biología del perro. La mayor parte de los juegos de persecución activan lo que se conoce como conducta predatoria, una cadena instintiva de búsqueda, persecución, captura, mordida y satisfacción. Es un mecanismo ancestral. El puntero láser, en cambio, reproduce solo los primeros pasos, búsqueda y persecución, sin permitir nunca una captura real. Esa ausencia de cierre, repetida una y otra vez, es el núcleo del problema.


Qué es el síndrome del puntero láser
Diversas fuentes coinciden en definir el síndrome del puntero láser como un conjunto de comportamientos obsesivo-compulsivos (TOC) desencadenados por el juego con luces inalcanzables. En veterinaria, se utiliza el término de estereotipias para describir acciones repetitivas y difíciles de interrumpir que no parecen cumplir una función clara y que persisten incluso cuando interfieren con necesidades básicas del animal. En los perros afectados, el estímulo inicial suele ser siempre un láser, una linterna o cualquier luz que se mueve sin que pueda atraparse.


Hay factores que aumentan el riesgo, como la genética. Las razas con mayor impulso de presa, es decir, los perros históricamente seleccionados para reaccionar de forma intensa ante movimientos rápidos, parecen más vulnerables. Entre ellas figuran muchos terriers, perros pastores como el border collie, retrievers o el dóberman. También influyen el estrés crónico, la falta de enriquecimiento ambiental y los entornos caóticos. 




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