Sin embargo, fue después del cine que Brigitte nos dio su legado más profundo. Cuando dejó su carrera cinematográfica no se aisló, al contrario dedicó su vida a la protección animal, con un compromiso que duró más de cuatro décadas.
En 1986 fundó la Fundación Brigitte Bardot para el Bienestar y la Protección Animal, organizando campañas globales contra el comercio de pieles, la caza de focas, el cruel transporte de caballos y tantas otras formas de sufrimiento animal. Su fama, una vez asociada con el cine, se ha convertido en una poderosa herramienta para la conciencia y la transformación.
Brigitte no solo defendió valientemente los derechos de los animales, sino que prestó toda su alma a la causa. Su voz se hizo eco en las protestas, sus palabras tocaron corazones, y su pasión inspiró a generaciones de activistas y amantes de los animales en todo el mundo.









